Boletín no 15: Sábado, 06 de abril de 1996

La torre de Babel, capítulo 4
Ladrillo cocido para construir, y lodo como mezcla

La primera cosa que Ron encontró fue una sección de una pared extremadamente antigua hecha de ladrillo cocido. Pero lo más emocionante del hallazgo es que los ladrillos medían 70 x 70 cm. (unas 28 x 28 pulgadas) y un poco más de 12 cm. (5 pulgadas) de grosor. Hasta donde hemos podido averiguar, los ladrillos más grandes que se han encontrado hasta la fecha miden 50 x 50 cm. (20 x 20 pulgadas), 20 centímetros menos que los encontrados por Ron. La mezcla de los ladrillos está compuesta de asfalto negro o de una mezcla de brea con algo que parece ser arena. Hasta ahora todo concuerda con lo que sabemos sobre la torre de Babel. La estructura no es recta como cualquier pared vertical, sino que está inclinada. Ron logró obtener una muestra de ladrillo, de mezcla y del lodo del área a fin de poder compararlos.

Artefactos

Ron también encontró varios artefactos que sugieren el tiempo en que fue ocupado el lugar en comparación con otros lugares de la región, además de varios objetos de piedra “tallados” que parecen ser herramientas. Uno de ellos tiene un hoyo y ha sido calificado por los arqueólogos como una “paleta”, aunque nosotros no estamos seguros de que realmente lo sea. Ron piensa que tal vez se usaba para hacer fuego, frotando una piedra u otro objeto con el que se originaba una chispa. Cualquier material inflamable como pequeñas ramas o pasto seco que estuviese debajo agarraba fuego, ya que la chispa era dirigida a través del hoyo, evitando así que brincase hacia otro lado. Esto es solo una teoría que no hemos podido verificar, ya que la humedad del lugar no permite comprobarlo.

Algunos objetos encontrados estaban hechos de cerámica. Uno de ellos, según pensamos, era un telar de confección. Otro parece una pequeña rueda, como otras que se han hallado en la misma área en pequeños carros que probablemente eran empujados por bueyes. Las muestras de Ron concuerdan, tanto en tamaño como en color, con varios carros completos que se han hallado en la región (en un radio de unos 45 km.).

Estos carros pueden verse en AA, t. XXXVI, pp. 165-171; están hechos de una arcilla blancuzca y tienen ruedas de 7, 5 cm. a 8, 5 cm. La que encontró Ron es del mismo material, pero teñida de un color rojizo y de 7, 7 cm. Por el número de estos objetos que se han encontrado, se ha sugerido que estas personas tenían creencias parecidas a las del vudú. Es decir, fabricaban pequeños modelos mediante los cuales podía ejercerse cierto poder o control sobre los objetos reales que representaban (EB, t. vii, p. 691). Esto pudo haber sido cierto hasta cierto punto, aunque no lo sabemos, pues recordemos que los egipcios creían que luego que una persona moría, su “espíritu” necesitaba de ciertos objetos, como estatuas de sí mismo para regresar después de haber “hecho su recorrido”. También creían que escribir el nombre de la persona en las paredes de su tumba lo resguardaba de caer en el olvido. Cuando algún bando quería condenar a un muerto a este terrible destino, simplemente borraban su nombre de su tumba. También cincelaban las narices de las estatuas de los muertos, pues creían que el espíritu entraba a la estatua por su nariz. Por lo tanto, estos pequeños modelos de carros pudieron haber representado algún tipo de creencia pagana relacionada a asuntos de negocios o agrícolas.

Pero “la rueda” también se parece a los husos giratorios que se usan en la confección de textiles. Un autor, refiriéndose a estos objetos encontrados en esta región, afirma lo siguiente: “En muchos lugares pueden encontrarse ruedas de piedra, lodo cocido y huesos; además de dibujos de prendas de vestir en vasijas […]. Estas ruedas con un eje son de por sí comunes en las excavaciones antiguas de todo el cercano oriente, siendo las más comunes las de barro que parecen una rueda en miniatura […]. La función de estas pequeñas ruedas no es del todo conocida. En ambos lados tienen ejes, lo que hace pensar que pudieron haber pertenecido a pequeños carros. Varios tipo de carros han sido encontrados en diferentes lugares en la zona trans-caucásica y sus alrededores. Otros lugares donde se han encontrado ruedas con una apariencia similar son Georgia [soviética], Armenia, la región de Nakhichevan y en Anatolia oriental […]. El gran número de ruedas, no obstante, va en contra de la interpretación de que pertenecen a carros o vagones […]. Es poco probable que estas personas hayan invertido tanto tiempo confeccionando juguetes. Aunque algunas de ellas pertenecían efectivamente a modelos de carros, la mayoría pudieron haber servido perfectamente como una clase, aunque no la única, de torno” (PH, p. 74). La pregunta que debemos hacernos es si estos pequeños carros eran juguetes, o si tenían algún significado religioso.

Pero lo más importante que podemos aprender de esto es que estos objetos eran comunes en el área donde Noé y su familia vivieron originalmente. Estas ruedas, hayan sido para la confección de textiles o para pequeños carros, fueron traídas al área de Babel desde el primer hogar postdiluviano de Noé y su familia. Cuando digo “traer” me refiero al “conocimiento” de estos artefactos, y no a las ruedas en sí mismas.

La pierna de una “diosa”

Otro objeto encontrado tenía una curiosa forma alargada, tal y como podemos ver en la foto de la derecha, y del cual hablaremos un poco. El objeto parecía una pierna, aunque no estábamos seguros. Después encontramos en los libros arqueológicos que en excavaciones en Turquía oriental y al sur de Turquía central se han hallado muchísimos ejemplos de este mismo objeto. Se trata de la pierna de una de las famosas “diosas-madre” que tanto se popularizaron en la antigüedad. Los dibujos de abajo muestran piernas similares halladas en Hacilar (AA, t. VIII, p. 147). Centenares de ellas han sido halladas, no solo en Turquía, sino en todas las civilizaciones antiguas, en diferentes versiones.

Hierro

El objeto más importante que Ron halló fue una pequeña pieza metálica que al ser examinada resultó estar compuesta de dos piezas de metal delgadas soldadas. Se trataba de hierro. Próximamente la examinaremos en un microscopio de electrones y reportaremos los resultados en una próxima entrega.

Esta fue su primera investigación en la región y por ahora no tenemos conclusiones, excepto que el lugar contiene evidencias muy interesantes fechadas en un período de tiempo antiquísimo. Las herramientas son similares a las halladas en otras excavaciones de la región y que han sido datadas como del “neolítico”. La “diosa madre” es sin duda una de las figuras o ídolos más antiguos que se han encontrado. Pero el ladrillo cocido es mucho más grande que el que se ha encontrado en otros lugares, incluyendo aquellos de épocas más recientes. Esto podría indicar que las construcciones eran muy grandes, o que las personas que solían manejar este tipo de objetos eran muy grandes. Recordemos la cuchilla de espada de 36 pulgadas (91 cm.) de largo que mencionamos anteriormente, muy difícil de tomar en una sola mano por cualquier persona.

La presencia de hierro, sin tomar en consideración el hecho de que parece haber sido soldado, ha sido fechada por los arqueólogos seculares entre mil a mil trescientos años después. Esto indica que la metalurgia estaba muy “avanzada” y que fue declinando en algunos pueblos a medida que se aislaron en grupos por la barrera del idioma. Si comparamos las evidencias de metalurgia cerca del hogar de Noé y la encontrada en el valle de Araxes (la planicie de Ararat), no queda ninguna duda de las habilidades técnicas de estos pueblos antiguos en el mundo postdiluviano.

Planes de exploración continua en la región de Babel

Aunque el lugar que Ron exploró es bastante grande, el “tell” que fotografió desde el avión parece reunir las mayores probabilidades de que sea Babel, dado su gran tamaño. Localizar e investigar este lugar será el próximo paso, del cual mantendremos a todos informados. Pero encuéntrese o no la torre, los hechos demuestran, mediante la investigación arqueológica que otros han realizado, que el relato bíblico es certero.

Los eruditos y arqueólogos asumen que el hombre progresó uniformemente por todo el mundo a través de las épocas, a pesar de que en ciertas áreas del mundo aún existen pueblos que podrían catalogarse como “paleolíticos” o “neolíticos”. Sin embargo, en Turquía y las regiones adyacentes existe evidencia de pueblos que “aparecen” en el registro histórico teniendo ya habilidades y conocimientos que rivalizan con los que existieron miles de años después. Y estamos hablando de un lugar donde se hablan más de 50 idiomas y dialectos distintos.

Grandes civilizaciones después de Babel

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con las fabulosas ruinas de Egipto y Mesopotamia, especialmente las de Sumeria, donde fue encontrada la antigua ciudad de Ur (que NO es la misma Ur de Abraham). Pero poco se habla de una civilización increíblemente avanzada que se levantó en el Valle del Indo, en lo que hoy en día es Pakistán, y que en algún momento de la historia desapareció repentinamente. Se sabe por evidencias halladas en estas tres regiones que el conocimiento técnico de la humanidad en estos tiempos antiguos era muy avanzado.

La información que hemos recopilado en nuestra investigación es que los artefactos que han sido hallados y que no pueden ser explicados —a menos que los analicemos a la luz del relato bíblico—, han sido virtualmente abandonados y excluidos de la mayoría de las publicaciones, con excepción tal vez de los reportes originales de las excavaciones y otros libros y tratados oscuros. Estoy segura de que mucho de lo que leerán a continuación sorprenderá a muchos.

Un importante asentamiento destruido en un instante

Después de Babel la gente comenzó a emigrar a diferentes regiones del mundo. En los últimos siglos se han hecho descubrimientos que han demostrado que las primeras civilizaciones, las más avanzadas que se han hallado, estaban a la orilla de ríos fértiles del medio y cercano oriente. Estas áreas fueron alguna vez prósperas y hermosas, pero hoy se encuentran desoladas y desérticas. De una civilización antigua muy avanzada no quedan sino las formas de sus edificaciones hechas cenizas. Las ciudades cananeas del Valle del Jordán, Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, eran sin duda uno de los centros más importantes del mundo antiguo, ya que fueron atacadas por cuatro reyes distintos y sus ejércitos. Ahora que tenemos claro dónde estaban ubicadas y su tamaño, sabemos que rivalizaban en todo con las ciudades antiguas de Egipto y Mesopotamia. Lamentablemente, no podemos ver sus casas y sus templos, sino la forma de estos hechos cenizas.

La arqueología ha descubierto tres grandes civilizaciones que surgieron virtualmente de “la nada”, por decirlo de alguna manera. Estas fueron altamente civilizadas, y tuvieron gobiernos y una vasta tecnología (aunque distinta, en diferentes áreas); y cada una desarrolló su propia escritura (las tres utilizaban jeroglíficos y dos desarrollaron un sistema de escritura). Creo que no hay duda de que estas fueron las tres grandes civilizaciones más antiguas que se formaron después de Babel. Lo que descubrimos en sus ruinas antiguas es evidencia indiscutible de que estas personas eran sumamente inteligentes y estaban mucho más avanzadas que las civilizaciones que los sucedieron.

Los evolucionistas afirman que todas las cosas evolucionan a etapas mejores o superiores. Sin embargo, las leyes de la naturaleza demuestran lo contrario. Hay un dicho que afirma que comenzamos a morir desde el momento que nacemos. Pues bien, así sucede con todo. La humanidad comenzó a perder sus capacidades desde el mismo momento en que “nació” después del diluvio. Los seres humanos habríamos perdido completamente el conocimiento técnico y nuestras habilidades si no hubiese sido por la “asistencia divina” que Dios ha provisto para el cumplimiento de la profecía:

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará” (Dan. 12: 4).

Personalmente creemos que el tiempo del fin comenzó en 1798, y si examinamos la historia del hombre, podemos ver que la gran mayoría de los logros en tecnología en todas las áreas comenzaron a partir de esa época. Pero los que estudian y conocen la Palabra de Dios entenderán que este crecimiento en la ciencia y el conocimiento tiene un propósito divino, pues a través de él tenemos acceso a información que arroja luz sobre la validez del relato bíblico y el entendimiento de sus profecías. Lo frustrante es que Satanás vive esforzándose por torcer y malinterpretar estas cosas y confundir aún más a las personas en cuanto a las verdades de Dios. Para quienes aman la verdad no puede haber negativa ante lo que esta muestra: que todo sucedió tal como lo dice la Biblia.

La civilización del Valle del Indo

Cuando los diversos grupos humanos abandonaron Babel —al igual que cuando dejaron su primer hogar en el área donde se asentó Noé—, bordearon un río o la costa oceánica hasta donde pudieron. Si seguimos el cauce del Eufrates o del Tigris hacia la región del delta en el Golfo Pérsico, y de allí bordeamos la costa hacia el este atravesando Irán hasta llegar a Pakistán, encontraremos el río Indo. A lo largo de este valle se ha encontrado evidencia de una civilización muy avanzada y única que apareció repentinamente y existió en la misma época de la antigua Sumeria. Esta civilización única fue edificada por aquellos que abandonaron Babel. El Valle del Indo se encuentra hoy en día en Pakistán, dada la división del territorio de la India Británica en 1947. Pero podríamos decir que en la práctica este forma parte de la India. Geográficamente, la India (y Pakistán) está separada de la mayor parte de Asia por los Himalayas, que se encuentran al norte del territorio. Actualmente esta región no es muy apacible. Con excepción de la franja de vegetación en las riberas del río, donde se han creado sistemas de irrigación artificiales, este es un desierto arenoso y olvidado en el que la temperatura alcanza 48 grados centígrados a la sombra durante el verano. Es uno de los últimos lugares en la tierra donde alguien pensaría encontrar restos de civilizaciones antiguas. Aun así, a lo largo de este río se asentó una civilización de más de 1.500 km. de ancho, que cubría un área dos veces más grande que la del antiguo Egipto y Sumeria.

Una civilización completamente desconocida sale a la luz

La antigua civilización del Valle del Indo era completamente desconocida hasta principios de este siglo cuando se construyó el ferrocarril y los obreros encontraron las ruinas en el área. Lo primero que notaron fueron unos ladrillos, y al excavar, descubrieron ciudades muy avanzadas tecnológicamente, al punto de que rivalizan con algunas civilizaciones modernas.

“Estos descubrimientos muestran la existencia […] durante el cuarto y tercer milenio a. C., de una vida urbana altamente desarrollada; así como la presencia, en muchas de las casas, de pozos y baños, y de un elaborado sistema de drenaje que indica que sus habitantes tenían un nivel de vida similar al encontrado en Sumeria e incluso superior al de babilonia y Egipto […]. Ni siquiera en Ur las casas se asemejan en lo más mínimo en cuanto a construcción a las de Mohenjo-Daro” (OH, pp. 394, 396).

Nos referiremos a la más conocida de estas ciudades, Mohenjo Daro, en la mayoría de nuestros ejemplos, porque ha sido la mejor excavada y por lo tanto, la mejor preservada. Los descubrimientos que se han hecho en ella han desconcertado a los eruditos seculares, tal como pasó con el descubrimiento en el Valle del Indo:

“Una de las cosas más perturbadoras de la arqueología es la manera en que esta cambia el orden establecido de las cosas. Cuando un erudito termina de escribir un tratado de historia lo embarga un temor: tal vez, incluso antes de que el libro salga de la imprenta, algún nuevo descubrimiento arqueológico habrá trastornado el entendimiento de la historia. ¡El libro puede estar desactualizado incluso antes de salir! La historia de la antigua India es un buen ejemplo de esto […]. De un día para otro el esquema histórico de la historia de este país cambió radicalmente” (ED, pp. 91-3).

Estas ciudades no solo estaban construidas con ladrillos, sino que se trataba de ladrillo cocido. Estos ladrillos cocidos eran materiales costosos. Pero a diferencia de los ladrillos comunes de barro que se secaban al sol, estos requerían de bosques enteros de madera como combustible en su elaboración. La ventaja de estos ladrillos cocidos sobre los convencionales es que son mucho más resistentes a la lluvia, el barro u otras condiciones, y esta es en parte la razón por la que estas ciudades permanecen hasta el sol de hoy. Sin embargo, también podría ser la razón por la que esta civilización desapareció:

“Durante mil años ardieron estos hornos y los árboles comenzaron a escasear. Cuando un bosque respira, emana vapor de aire que se acumula en la atmósfera y regresa en forma de lluvia. Quitemos los árboles e interrumpiremos el ciclo. La fabricación de ladrillos cocidos representó para los harappanos (Harappa es el nombre que se le da a esta civilización) la transformación de este valle en un desierto […]. Alguna vez en el tiempo existió una poderosa civilización en ese valle. Lo que queda hoy en día es un desierto” (ED, p. 99). La misma suerte corrieron la mayoría de las civilizaciones antiguas.

La ciudad “planificada” más antigua que se ha descubierto

Cuando los habitantes de Babel salieron de ella se llevaron consigo un gran conocimiento. Habían aprendido de Noé y sus hijos cómo construir ciudades y conocimientos tecnológicos avanzados. Cuando fundaron sus propias civilizaciones aplicaron ese conocimiento para planificar sus ciudades:

“Mohenjo-Daro es la ciudad planificada más antigua que se ha hallado. Al igual que la mayoría de los pueblos hindúes, consiste de una área residencial en su nivel inferior, rodeada por el oeste por una alta ciudadela, que era un área más pequeña y fortificada. Debajo de la ciudadela la ciudad fue diseñada cuidadosamente para albergar a unas 40 mil personas en un patrón de cuadrícula de unas doce calles principales pavimentadas de unos 9 a 13 metros de ancho (30 a 45 pies) cada una. Las cuadras de esta cuadrícula eran de un tamaño considerable, cada una con cientos de casas muy juntas entre sí, y con calles internas más pequeñas. Estas calles tienen una anchura que va de 1, 2 m. a 3 m. (de 4 a 10 pies) y esquinas o cruces en ángulo recto, tal vez como protección contra el viento. La mayoría de las casas excavadas son muy espaciosas, con varias habitaciones alrededor de un patio central, un pozo y escaleras hacia un piso superior” (LO, p. 75).

Los límites de la ciudad tenían más de cinco kilómetros (3 millas) de circunferencia, lo que significa que no era nada pequeña. Muchos relatos acerca de estas ciudades resaltan el hecho de que no poseían puertas ni ventanas en las calles principales, y como leeremos a continuación, lo atribuyen a alguna clase de “control del viento” u otras explicaciones similares. Yo sugiero que este diseño era, nuevamente, para protegerse de los animales salvajes que se estaban reproduciendo mucho más rápido que la población humana.

Técnicas de construcción avanzadas, sistemas de drenado, fuentes de agua y baños en todas las casas.

Una de las cosas más impresionantes es el avanzado diseño de construcción que tuvieron estas ciudades:

“Algunas de las casas están tan bien preservadas, que podrían ser habitadas y utilizadas hoy en día, incluyendo el baño y los sistemas de irrigación y drenaje. Para tratarse de un pueblo primitivo, a las ciudades del Valle del Indo no les faltaban ni grandeza ni comodidades. Algunas avenidas principales tenían más de diez metros de ancho, y otras cruzaban la ciudad de un extremo a otro […]. Su sistema de drenado se ha preservado milagrosamente y, según los arqueólogos, es el más ingenioso y completo de los que se conocen de civilizaciones antiguas. Los conductos de ladrillo dispuestos debajo de las calles recibían el agua de las tuberías incluidas en cada casa, y estos a su vez estaban conectados a desagües hechos de piedra. Cada ciertos intervalos, estos desagües desembocaban en pozos sépticos que eran fáciles de limpiar. Solo había que retirar unos pocos ladrillos para limpiar los pequeños drenajes en las calles si estos llegaban a bloquearse […]. Construyeron un completo sistema de tuberías principales que recogían el agua de la lluvia en las afueras de la ciudad y la distribuían mediante ingeniosos conductos hechos de ladrillo hacia pozos adentro de cada casa […]. Estas tuberías principales alimentaban los baños. Cada casa tenía su propio baño y eran muy parecidos a los que se siguen utilizando en India hoy en día […]. Se han encontrado calles cubiertas de una especie de pavimento hecho con fragmentos de alfarería y trocitos de ladrillo molido humedecidos y compactados, tal vez con el propósito de evitar el polvo y el fango, un problema típico de los pueblos del lejano oriente” (WA, t. 1., pp. 97, 98).

“Una característica resaltante y recurrente”, escribe Mortimer Wheeler, “es el uso de suministros de agua, baños y drenajes […]. Algunas casas contaban con una letrina de asiento de tipo occidental con una rampa afuera de la pared que desembocaba en un receptáculo de alfarería o en un desagüe hecho de ladrillos en la parte exterior. Estos últimos estaban muy bien hechos y diseñados. En ninguna otra parte del mundo antiguo, con excepción del palacio del rey Minos de Creta, en Knossos, se ha encontrado el uso de una técnica tan moderna para el manejo de desechos” (ED, p. 108).

Personalmente sospecho que este conocimiento avanzado en el manejo de desechos provino de un experto en la materia quien vivió con siete personas en un barco lleno de animales de todo tipo.

Un inmenso depósito de granos

Dentro de la ciudadela fortificada de Mohenjo-Daro hay un enorme edificio de 45 m. de largo, 22 m. de ancho y paredes de 6 m. de alto. Este edificio ha sido identificado como un granero, similar en tamaño y diseño a otros que se han encontrado en las ciudades del Valle del Indo. Se piensa que tenía la misma función de un banco moderno, y de allí su ubicación en la ciudad.

“Lo que queda hoy en día de este granero son los restos de las bases del edificio. El trigo y el arroz debieron almacenarse en una serie de espacios abiertos que tal vez estaban hechos de madera, encima de un podio. Sin embargo, aún pueden verse el acceso por donde entraban los carros que traían los granos desde los sembradíos, la plataforma de descarga y el sistema de conductos de aire subterráneos que servía para mantener secos los granos” (LO, p. 77).

El granero de Mohenjo-Daro tenía 27 secciones y una puerta de descarga por donde se introducía el grano. El granero de Harappa, otra ciudad del Valle del Indo de la misma época, fue construido en dos secciones de seis habitáculos cada una en una misma calle. Una serie de ventanillas de ventilación triangulares estaban ubicadas detrás de los graneros. Afuera habían 17 plataformas redondas en la que se procesaba o se molía el grano y se convertía en harina.

¡Dados, juegos de mesa, pintura de labios, sombra para los ojos y hasta perros y gatos!

Los habitantes de estas ciudades del Valle del Indo no solo sabían de planificación urbanística y de construcción. También cosechaban trigo, melones, cebada, dátiles y algodón. Pescaban con redes. Criaban reses, ovejas, cerdos y aves de corral.

Sus artistas hacían estatuillas y figuras de una calidad extraordinaria, comparable al arte griego de mil años después. Elaboraban joyas de oro, plata, cobre, conchas marinas y piedra. Tenían barrenas para taladrar; “utensilios domésticos; artículos de baño; alfarería pintada y sin pintar, tanto hecha a mano como elaborada en el torno; terracotas, dados y juegos de mesa, sus monedas son las más antiguas que se han encontrado a la fecha; porcelana de excelente calidad; tallados en piedra superiores a los de los sumerios; armas e implementos de cobre y un modelo en cobre de un carro de dos ruedas (uno de los ejemplos más antiguos de un carro sobre ruedas); brazaletes de oro y de plata, zarcillos, collares y otras joyas ‘tan bien acabadas y pulidas’, dice Marshall, ‘que pudieron haber salido del mejor joyero de la actualidad en vez que de una casa de hace cinco mil años’” (OH, p. 395).

Incluso tenían pintura de labios, sombras para los ojos (kohl, un cosmético antiguo que aún se utiliza) y perfumes:

“Cerca de este lugar se encontró el primer lápiz labial de la antigüedad, una barra rectangular de ocre rojo que las mujeres elegantes de esa época remota usaban para resaltar el color natural de los labios y las mejillas. Esta barra, cuyo uno de sus extremos estaba desgastado —¿en qué labios habrá sido aplicada hace cinco mil años?— estaba sobre una pequeña mesa junto a envases de kohl, botellas de perfume, pinzas para el cabello y hojillas de bronce” (WA, t. 1, p. 113).

También tenían perros y gatos en sus ciudades, lo que indica que estos eran domesticados. La prueba se encuentra en un ladrillo hallado en la ciudad de Chanhu-Daro en el que se encontraron las huellas de un gato seguidas por las de un perro. Cuando el ladrillo fue puesto a secar el gato debió correr encima de este, seguido por el perro. Ya lo dice el refrán, “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Extraños grabados y animales

Su escritura se encuentra principalmente en sellos tallados, aunque también se la encuentra en trozos de alfarería y tablillas. Se trata de jeroglíficos de los cuales se han identificado unos cuatrocientos símbolos. No obstante, no han podido ser descifrados pues no existe algún lenguaje conocido con el que pueda ser comparado. Yo no sé lo que esto significa, pero el único lugar a donde se ha encontrado una escritura similar es en la Isla de Pascua, donde están las famosas y misteriosas cabezas de piedra gigantes. Tanto los sumerios como los egipcios comenzaron con jeroglíficos que luego desarrollaron hasta convertirlos en sistemas de escritura completos, pero en el caso de las civilizaciones del Valle del Indo no hay evidencia de que estos pueblos hayan desarrollado el sistema de jeroglíficos. Esto tal vez sucedió porque su civilización tuvo un final abrupto.

Sus hermosos sellos tallados, que han sido hallados en gran abundancia, describen animales como monos, liebres, palomas, tigres, osos, rinocerontes, loros, venados y ganado cebú. Dado que en esta zona árida no hay monos ni loros actualmente, podemos afirmar que esta es una evidencia de que este valle fue una selva en algún momento. Sin embargo, algunos de estos sellos muestran criaturas extrañas como una bestia con tres cabezas, una especie de toro con un solo cuerno y una serpiente con dos cabezas.

La mayor diferencia entre esta civilización y las otras dos grandes civilizaciones de Egipto y Sumeria es la ausencia de templos, que suele ser de por sí lo primero que se encuentra cuando se excavan civilizaciones antiguas. Al no contar con escritura descifrable ni templos se hace difícil saber qué creían estas personas, excepto por estas tres extrañas criaturas que aparecen en algunos de sus sellos, y que tal vez representan a alguna clase de dios. Algunas se asemejan a los dioses de la religión hindú, que a su vez son similares a otros encontrados en otros lugares del mundo.

La relación con sus orígenes y con Nimrod

Uno de los sellos sugiere el hecho de que a pesar de lo única que parece ser esta sociedad, sus habitantes tenían un origen común con las otras dos grandes civilizaciones. En este sello aparece el “cazador de leones” (Nimrod) sosteniendo dos leones o tal vez tigres a cada lado. Otra evidencia que tienen en común con los primeros habitantes de Anatolia es la presencia de la “diosa madre”:

“Una curiosa estatuilla de la diosa madre también esta fechada en este período” (WA, t. 1., p. 112).

Evidencia de comunicación con otras civilizaciones antiguas del sur de Mesopotamia

Cuando los habitantes de Babel abandonaron la ciudad, quienes tomaron la misma ruta natural hacia sus diferentes destinos sabían dónde se asentaron los que tomaron la misma ruta. El pueblo del Valle del Indo debía estar al tanto de los que se asentaron en Sumeria, que estaba ubicada en la misma ruta hacia el Valle del Indo desde Babel.

La arqueología ha demostrado que los pobladores de Harappa [la civilización del Valle del Indo] mantuvieron contacto con otras naciones civilizadas del mundo antiguo. Alrededor del año 2.300 a. C., cuando Sargón de Acad reinaba en Mesopotamia, había comercio entre Sumeria y Harappa. Se han encontrado sellos tallados hechos en Harappa en ciudades sumerias que datan de la misma época de Sargón” (ED, pp. 111-112).

En la isla de Bahrain, cerca de la costa de Arabia Saudita (la cual se cree que era la “Dilmun” de los registros antiguos) se han encontrado sellos del Valle del Indo junto con otros de Sumeria, lo que coloca a estas dos civilizaciones antiguas como contemporáneas.

¿Qué sucedió con estos pueblos del Valle del Indo?

La presencia de diques antiguos da a entender que las inundaciones eran un problema, así como en la antigua Sumeria lo es la evidencia del llamado “estrato del diluvio”, el cual Woolley creía erróneamente que representaba el diluvio de Noé (él creía en la teoría de un diluvio local, y no en el diluvio universal del que habla la Biblia).

“Todas las regiones que se encuentran cercanas a un delta están propensas a los diluvios, algunas más que otras, dependiendo del río. El río Indo comienza en el Himalaya, donde en la primavera la nieve derretida puede causar grandes inundaciones. La evidencia de reconstrucciones de la ciudad después de cada inundación muestra que esta fue la causa más probable de su desaparición […]. Al parecer, sus pobladores acabaron con la madera disponible en los grandes bosques de los alrededores. Mohenjo-Daro sufrió al menos tres inundaciones, y cada vez reconstruyeron la ciudad sobre el fango dejado por las aguas. Como hemos dicho, sus materiales de construcción eran madera y ladrillo cocido; y la madera era fundamental para poder fabricar la inmensa cantidad de ladrillos que se usaban para construir la ciudad. Al no contar con madera a una distancia razonable, las reparaciones y reconstrucción no pudieron continuar. Las viviendas posteriores son de una evidente menor calidad y las espaciosas casas del gran período comenzaron a ser cada vez más pequeñas” (LO, p. 79).

La evidencia de contacto entre el Valle del Indo y Sumeria desaparece repentinamente del registro arqueológico, lo que indica que algo sucedió con esta civilización. Los niveles de ocupación posteriores a las ciudades reconstruidas indican que luego que explotaron los recursos naturales de la región y la convirtieron en un desierto, simplemente la abandonaron.

Un registro cuneiforme hallado en Sumeria menciona una tierra llamada “Meluhha” desde donde trajeron oro, marfil, cornalina y lapislázuli. Estas eran exportaciones tradicionales de origen hindú y sabemos que los abalorios de oro y de marfil del Valle del Indo también han sido hallados en la antigua Sumeria. ¿Podría ser esta “Meluhha” el Valle del Indo? En uno de los vedas (himnos hindúes) se menciona a “Mieccha” como el pueblo que conquistaron los arios muchos años después. Esto pudo haber quedado confirmado más adelante por un descubrimiento realizado en el último estrato de ocupación en Mohenjo-Daro:

“En 1925 y 1926 Vats y Hargreaves tuvieron la oportunidad de exhumar varios cuerpos de las ruinas de una casa. Las posiciones contorsionadas y dolorosas en que fueron encontrados mostraban que su muerte había sido violenta. Había un grupo de catorce esqueletos en una habitación y seis más en una calle, de los cuales algunos estaban decapitados. El más impresionante era el de una mujer que había caído de cabeza por unas escaleras hacia un pozo a nivel de la calle. El Sr. Wheeler halló un grupo de esqueletos de hombres, mujeres y niños en las ruinas de la ciudadela, los cuales fueron exhumados en 1946, que al parecer pertenecían a la misma familia. Esta pudo haber sido una familia de artesanos escultores de marfil, ya que se hallaron dos colmillos de elefante cerca de los cuerpos. Al parecer uno de ellos se los llevó consigo al partir. […]. Después de la caída de la ciudadela, los invasores despojaron a los fugitivos de todas sus posesiones y los mataron, pero no se llevaron consigo los colmillos” (WA, t. 1., p. 116).

El hecho de que hubiera tan pocas personas en la ciudad durante el ataque confirma que la mayoría de la población ya había abandonado el área. Toda evidencia de comercio cesó. Entonces los arios se apoderaron de la región. Al parecer, cuando estos atacaron apenas quedaban unas pocas personas viviendo en estas ciudades, según se evidencia en los pocos esqueletos encontrados en el nivel de la ocupación.

Un misterio resuelto

Los arqueólogos y eruditos hablan de esta civilización que parece “surgir de la nada”:

“Una civilización tan avanzada como la del Valle del Indo no puede aparecer repentinamente de la nada. Pero eso es exactamente lo que parece haber sucedido en Mohenjo-Daro y Harappa. Las dos ciudades fueron construidas de cero. Los arqueólogos del futuro tienen el desafío de desentrañar el misterioso origen de estas civilizaciones del Valle del Indo alrededor del año 2.500 a. C.” (ED, p. 107).

La respuesta a este misterio es sencilla y de hecho, una sola. Las piezas del rompecabezas de la humanidad no encajarán a menos que se las vea en el contexto del relato bíblico.

Las civilizaciones de Egipto y Mesopotamia

No tenemos que dar muchos detalles de estas civilizaciones como lo hicimos con las ciudades del Valle del Indo pues sabemos lo que ambas representaron. De hecho, no discutiremos las evidencias de Sumeria pues también son bien conocidas. El mundo ha estado fascinado con el antiguo Egipto durante los últimos 150 o 200 años, y dada la abundancia de artefactos, es mucho lo que se sabe sobre este pueblo antiguo. Sin embargo, como siempre, la mayoría de las evidencias han sido “explicadas” a la luz de las teorías de los hombres en vez del relato bíblico, por lo que el verdadero cuadro ha sido distorsionado.

Cuando se han encontrado listas de reyes, se han clasificado como reyes continuos, como una sucesión, cuando la realidad es que diferentes reyes gobernaban al mismo tiempo en diferentes partes de Egipto. Debido a este error, los eruditos proclaman que los egipcios se remontan a una época anterior al diluvio.

“El primer período de Egipto es el menos conocido, pero de esas evidencias es de donde podemos averiguar ‘de dónde surgió este pueblo’. La mayoría de la evidencia de este período primitivo proviene de tumbas que revelan que los primeros habitantes de Egipto eran igualmente muy civilizados y tenían un alto grado de conocimiento técnico. Aunque sus primeras ciudades no sobrevivieron para atestiguar de su historia como sucedió con las ciudades del Valle del Indo, sabemos gracias a sus tumbas que tenían barcos, usaban joyas elaboradas, maquillaje y ropajes de tejidos manufacturados; comían con cubiertos de marfil; y trabajaban el oro, la plata y el plomo; solo por mencionar algunas pocas cosas. El objeto más antiguo jamás encontrado hecho de madera laminada (aparte de la muestra extraída del arca de Noé) estaba en un sepulcro del antiguo Egipto. ‘un sepulcro cuyos lados estaban hechos de seis capas de madera con los granos alternándose, al igual que la madera laminada moderna” (Jean-Philippe Lauer, Saqqara, p. 99).

Aquí encontramos de nuevo el origen común de estos pueblos. Abajo podemos ver varias piezas de alfarería encontrada en una tumba de un período anterior a las dinastías. Nótese el íbice (una cabra con cuernos largos y curvos) en el jarrón de la izquierda. Este mismo diseño también puede verse en un jarrón de Susa, en la antigua Elam (ver la foto de arriba a la derecha). Estas dos civilizaciones estaban bien apartadas una de otra, y no existe evidencia alguna de comercio o comunicación entre ellas. Aun así, el diseño es similar. Fijémonos ahora en la foto de abajo a la derecha (arriba) que es un dibujo de un íbice de las cuevas Palanh cerca de Adyaman (un poco al oeste de Babel). ¿Fue la región de Babel su punto de origen común?

Otra similitud también se encuentra al comparar la alfarería egipcia con los diseños encontrados en la alfarería de Arpachiyah, al norte de Nínive y al este del río Tigris. En el dibujo de abajo a la derecha vemos el diseño de cigüeñas o garzas. Veamos luego en la foto de la izquierda, que es de Egipto, el diseño de los avestruces. La repetición y el uso de animales en los diseños son características compartidas que no “evolucionaron” independientemente entre estas civilizaciones antiguas separadas unas de otras. Estos eran diseños, temas y motivos que eran usados cuando el pueblo era uno solo, unido en un idioma y propósito. Después de Babel, cuando cada quien agarró su propio camino, se llevaron consigo los diferentes métodos y tendencias artísticas usados por sus familias cuando vivieron en su hogar original de Anatolia.

Otra similitud aún más impresionante puede verse en los cuchillos que se muestran a la izquierda. El primero de ellos, hallado en una tumba anterior al período de las dinastías, está hecho de pedernal con un mango de hojilla de oro. Pero lo importante es el diseño de “serpiente” en este último. Este mismo diseño puede apreciarse claramente en el segundo dibujo de un cuchillo que también fue hallado en una tumba y está hecho de pedernal, aunque su mango está elaborado en hueso. ¿De dónde es este cuchillo? También fue hallado al sur de Turquía, cerca de la región de Babel.

De nuevo el héroe, “el cazador de leones”

Y por supuesto, también encontramos al “cazador de leones” en el arte egipcio anterior a la época de las dinastías. En este dibujo de una tumba, vemos la típica pose del héroe con dos leones a cada lado o en cada mano (ver abajo a la izquierda en la foto de la derecha). Al estudiar los temas y los diseños de los objetos y artefactos antiguos no queda ninguna duda de que ciertos eventos ocurrieron ANTES de la dispersión de los pueblos del área de Babel, y estas cosas pueden encontrarse en el arte (estatuas, dibujos en paredes y cuevas, alfarería, etc.) de cada una de las civilizaciones antiguas. A partir de allí podemos inferir cómo las religiones paganas primitivas y los mitos se iniciaron con los mismos conceptos, como el “cazador de leones” y la “diosa madre”. Cada uno de estos pueblos, al separarse como consecuencia de la barrera del idioma, comenzó a desarrollar entonces sus propias características particulares.

El conocimiento de las primeras civilizaciones: el uso de lentes ópticos

Si consultamos una enciclopedia o libros de historia, encontraremos que los lentes, sean de telescopio, microscopio o para la visión, fueron inventados en los últimos 400 o 500 años. Sin embargo, existe evidencia de que los primeros habitantes del mundo postdiluviano también contaban con estos artilugios. En el libro “Nínive y Babilonia” del arqueólogo Layard, pp. 16, 17, este comenta el hallazgo de un “lente de considerable poder” además de dos recipientes de vidrio en una cámara de la ruina llamada Nimroud. Este es plano-convexo y tiene un diámetro de 2, 5 cm. x 2 cm.

“Si consideramos el gran conocimiento astronómico que tenían estos pueblos antiguos, pareciera casi una necesidad que contasen con alguna clase de artefacto que les permitiera ver los cuerpos celestes más de cerca. Pliny, quien nació alrededor del año 23 d. C., escribió que en su época, ‘artífices usaban esmeraldas para asistir al ojo y que estas eran cóncavas a fin de recolectar mejor los rayos visuales’” (Hist. Natur., lib. Xxxvii, c. v).

 

Incluso añade que Nerón usaba estos lentes cuando miraba las luchas de los gladiadores.

Jámblico, quien escribió de la vida de Pitágoras, dice que este último “quería inventar un instrumento que ayudara a escuchar de la misma manera en que los lentes ópticos ayudan a la visión” (PN, p. 179).

Pitágoras vivió en el siglo VI a. C. Plutarco narra que Arquímedes utilizaba instrumentos matemáticos “para manifestar al ojo humano la grandeza del sol”. Arquímedes vivió durante el tiempo de Alejandro. Estos son solo algunos ejemplos de las muchas referencias a lentes ópticos. De hecho, parece que eran tan comunes y cotidianos, que se escribía poco de ellos pues no se consideraba importante hacerlo. Sin embargo, el conocimiento de estos artefactos se fue perdiendo con el tiempo, al punto de que el hombre los “reinventó” más de mil años después de su última mención histórica.

Constructores antiguos

Al borde de las montañas del Líbano, a más de 700 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Baalbek. No se sabe nada de este lugar antes de la época en que vinieron los romanos y construyeron grandes edificaciones sobre ciertas ruinas antiguas que existen en el lugar. Pero son precisamente estas ruinas antiguas las más impresionantes jamás halladas. En la foto de abajo podemos apreciar la piedra tallada más grande del mundo. Esta mide 20 x 4 m. (comparémosla a las personas que aparecen en la foto). Actualmente, con nuestros sofisticados métodos de ingeniería, es casi imposible poder levantar piedras de semejante tamaño.

¡Pero estos labradores antiguos no solo tallaban estas piedras “inmensas”, sino que las transportaban de un lugar a otro! A la derecha podemos ver la base de un antiguo edificio en Baalbek que los romanos utilizaron mucho después como base para una de sus edificaciones. Nótese el tamaño del hombre a la izquierda. Tres inmensas piedras de esta base miden 19 x 4 x 10 m. y fueron colocadas sobre otra estructura que mide 7 m.

Quien haya construido esta estructura tenía unas técnicas de ingeniería sumamente avanzadas. Este es un ejemplo del conocimiento antediluviano que fue transmitido por Noé y sus hijos a sus descendientes después del diluvio. Sin embargo, con el paso del tiempo, los humanos fueron perdiendo muchos de sus conocimientos y habilidades.

Los obeliscos del antiguo Egipto

Estas inmensas torres de roca erigidas por los antiguos egipcios continúan siendo un misterio que sigue intrigando a los ingenieros modernos. A la izquierda podemos ver un obelisco en Asuán que nunca pudo ser terminado debido a algunas grietas que surgieron en el granito cerca del centro de la estructura. Aunque se han encontrado muchos de diferentes tamaños, este mide 41 m. de alto y pesa más de 1.170 toneladas. Se ha especulado mucho y se han propuesto muchas teorías sobre cómo estos pueblos “primitivos” pudieron completar estas grandes obras de ingeniería, como la construcción y el levantamiento de estos obeliscos y las pirámides, pero la realidad es que efectivamente ellos lo hicieron.

Engranajes

Cuando el conocimiento de estos descubrimientos inexplicables como el que hemos discutido no se desecha y se deja al olvido, entonces se les considera hallazgos misteriosos y son condenados a aparecer solo en libros y periódicos sensacionalistas. Los científicos y eruditos “serios” guardan silencio en relación a ellos, incapaces de explicar su existencia.

Un ejemplo es un hallazgo realizado en el año 1900. En ese año, un submarinista descubrió los restos de un barco griego hundido lleno de estatuas y otros objetos. Entre todas las cosas había un objeto de bronce cubierto de depósitos calcáreos. Cuando este se secó y la caja de madera que lo contenía se abrió, este objeto se partió en cuatro fragmentos que revelaron engranajes mecánicos. Aunque no pudo determinarse exactamente para qué servía el objeto, los rayos X han revelado posteriormente más de treinta engranajes de diferentes tamaños que funcionaban en planos paralelos.

Existe una mención en el registro antiguo de un artefacto que podría ser este. Cicerón y Ovidio escribieron de un ingenioso planetario desarrollado por Arquímedes que simulaba el movimiento del sol, la luna y cinco planetas. Tal vez nunca sepamos qué era este artefacto o quién lo hizo, pero demuestra sin duda que el conocimiento que nosotros pensamos es de nuestra exclusividad son simplemente reinvenciones de cosas que ya existían en el pasado (MP, p. 157; IU, p. 42).

Baterías antiguas

Se han hecho numerosos descubrimientos de objetos que han sido descritos como pilas o baterías secas. Un ejemplo es la que encontró el arqueólogo alemán Wilhelm Konig mientras examinaba un asentamiento arqueológico antiguo en lo que hoy en día es Irak. Allí halló un jarro de terracota que contenía un juego de varas de hierro adentro de un cilindro de cobre. La idea de que podría tratarse de una antigua batería surgió del hallazgo de varas corroídas aparentemente por un ácido (tal vez vinagre o vino). Así que las baterías eléctricas pudieron haber sido utilizadas cerca del año 1800 a. C. (IU, p. 43).

Se han hecho muchos descubrimientos de objetos de tecnología avanzada que no tienen explicación y por eso se han echado al olvido. Sin embargo, los “brillantes” científicos y eruditos modernos le dicen al mundo que han descubierto “agujeros negros” y otros descubrimientos que no pueden probarse, pero guardan silencio ante las evidencias concretas que demuestran que las civilizaciones antiguas poseían grandes conocimientos y habilidades que nosotros apenas estamos “redescubriendo”. La evidencia de la historia del hombre es clara para aquellos que están dispuestos a verla.

¡Ha caído, ha caído Babilonia!

Se acercan vertiginosamente los acontecimientos más asombrosos de la historia, y aquellos que participen de la última batalla necesitarán fe para no ser conmovidos, incluso al confrontar sucesos de naturaleza milagrosa. Nuestra única salvaguarda debe estar fundamentada en la roca sólida, a saber, un conocimiento profundo y una confianza absoluta en la Palabra de Dios.

Los magos del faraón pudieron copiar con éxito los milagros que Dios hizo a través de Moisés en la corte de Egipto. La situación no será muy diferente antes del fin del mundo. Aquellos que no conocen la verdad y que confían en las cosas de este mundo serán engañados; y no veamos esto como una imposibilidad, pues ya está sucediendo. La diferencia es que ahora no nos enfrentaremos a los magos del faraón y nosotros no presumiremos de que somos los que estamos “con Dios”. Esta vez ellos serán los que presumirán actuar en el nombre de Dios y Satanás se aparecerá finalmente como un “ángel de luz”.

La Biblia dice claramente que Satanás convencerá al mundo mediante sus milagros para que haga una “imagen de la bestia”:

“También hace grandes señales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Engaña a los habitantes de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivió” (Apoc. 13: 13, 14).

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Finalmente, se desata la culminación de los acontecimientos que llevarán a la gran “batalla de Armagedón”:

“Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso” (Apoc. 16: 14).

Cuando examinamos lo que sucedió con los habitantes de Babel no podemos sino preguntarnos cómo pudo esta gente caer en una apostasía semejante, si vivieron tan cerca de Noé y el arca que salvó a la humanidad y el reino animal de la extinción absoluta. Pero sucedió, igual que con Adán y Eva, quienes hablaban y caminaban con Dios. ¿Nos atrevemos a decir que nosotros somos mejores o más inteligentes que ellos?

Los habitantes de Babel querían ser “un solo pueblo”. Querían un nombre que no fuera el nombre de Dios. Aceptaron la falsa religión de Satanás y la llevaron consigo por todo el mundo. Cuando estudiamos el paganismo de los pueblos antiguos, notamos inmediatamente que Satanás tomó la verdad y la corrompió. Al combinar el error con la verdad, quienes la aceptaban (que era la mayoría) caían rápidamente en la apostasía absoluta.

Lo que Dios hizo en Babel no evitó el destino final de la raza humana, sino que lo retrasó hasta que sea el momento adecuado. Las consecuencias del pecado tenían que ser demostradas al máximo. Si las personas hubiesen permanecido juntas, unidas en un solo propósito, habrían llenado la copa de la iniquidad hace miles de años. Pero a causa de su separación forzosa por las barreras del idioma y el océano, la batalla fue dispuesta de manera que los propósitos de Dios pudieran ser implementados.

Para que la humanidad caída pudiese ser redimida de sus pecados, el plan de salvación y todo lo que este conllevaba debía cumplirse en sus tiempos determinados. Y ahora ha llegado el momento del gran final. Ha llegado el tiempo en que debemos tomar una decisión definitiva para la eternidad.

¿Es necesario que entendamos todo lo que sucedió en Babel? Tal vez no todo, pero sí una cosa. Las influencias de la religión pagana que comenzaron allí, aún influyen nuestras vidas hasta el sol de hoy.

¿Nos impresiona esto? Algunos dirán que no, pero con todo respeto, los invito a reconsiderarlo. Los campanarios de las iglesia, tan admirados hoy en día, son los descendientes directos de los obeliscos egipcios que representaban al dios sol. El día que nosotros celebramos el nacimiento terrenal del Mesías estaba originalmente dedicado por los paganos para conmemorar el nacimiento de Mitra, el dios sol. El día en que conmemoramos la resurrección del Mesías, (“easter” en inglés) proviene de la palabra “Astarté” la diosa caldea del cielo (“Ishtar” en Asiria).

¿Cómo es esto posible? Menos de 300 años después de la muerte de Cristo, durante la infancia del cristianismo, los romanos (quienes adoptaron el cristianismo como la religión oficial del imperio romano) rebautizaron muchas de sus celebraciones, días festivos paganos, ritos e incluso deidades, y las incluyeron a la fe cristiana a fin de hacer más atractiva la fe a los paganos. Ninguna de ellas fue instituida por Cristo o su Padre. Estas influencias paganas, e incluso doctrinas (como la de la “inmortalidad del alma”, que ya discutimos) se arraigaron en muchas iglesias durante los últimos dos mil años.

Pero, ¿son estas doctrinas y practicas aceptadas por Dios? Él prohibió expresamente cualquier unión de su pueblo con cualquier persona o cosa pagana, o que sea contraria a su Palabra. Aun así hoy, después de la sangre, el sudor y las lágrimas derramados por los fieles de todas las edades, quienes literalmente entregaron sus vidas para preservar la pureza de la fe, aquellos que se denominan cristianos no profesan la verdadera pureza de la fe. Más bien se están uniendo a aquellos que saben que se encuentran en el error: “Unámonos en nuestros puntos en común para predicar la Palabra de Dios por todo el mundo”. ¿Es esto lo que debemos hacer? Leamos cuidadosamente el siguiente pasaje:

“Por lo cual, ‘Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo impuro; y yo os recibiré” (2 Cor. 6: 17).

Ha llegado la hora en que ocurrirán los acontecimientos finales de la historia de este mundo, y no será precisamente como se cree popularmente. Mientras que los cristianos se unen, no solo entre ellos sino con otras religiones, “el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará” (Dan. 11: 32). Este entenderá y honrará los requerimientos de Dios:

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque, ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas?” (2 Cor. 6: 14).

La última llamada de misericordia de Dios está “por ocurrir”:

“Y oí otra voz del cielo, que decía: ‘¡Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados

ni recibáis parte de sus plagas!, porque sus pecados han llegado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus maldades” (Apoc. 18: 4, 5).

Quienes atiendan el llamado y “salgan de Babilonia” serán los que demostrarán finalmente que la ley de Dios es el único estándar de justicia. Estarán rodeados de un mundo que profesará un “cristianismo” que no estará fundamentado en la Palabra de Dios, sino en doctrinas de hombres y de demonios. Solo ellos recibirán el sello de Dios, mientras que el resto recibirán la marca de la bestia. Por lo tanto, no podrán comprar ni vender. Serán excomulgados de sus iglesias; y finalmente, condenados a muerte por aquellos que afirman ser de Dios:

“Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios” (Juan 16: 2).

Pero no debemos alarmarnos. “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Luc. 21: 28). El largo, arduo y peligroso viaje desde Babel hasta la última Babilonia, pronto terminará.