Boletín 08: Julio de 1994.

{mosimage}Jueves 30 de junio de 1994
El descubrimiento del Arca de Noé

EL ARCA DE NOÉ – Los primeros años

En septiembre de 1960 el joven de 27 años Ron Wyatt leyó junto a otras personas el siguiente artículo en la revista LIFE, relacionado a una extraña formación con apariencia de bote avistada en las montañas de Ararat:

 

{mosimage}Al examinar de forma rutinaria unas fotos de su país, un capitán del ejército turco se detuvo repentinamente en la foto mostrada arriba. Allí, en medio de una montaña, a unas 20 millas (32 Km.) al sur de Ararat, el lugar en donde se cree se poso el Arca de Noé, estaba un objeto con forma de barco de unos 500 pies de largo (152 m.). El capitán corrió la voz y pronto una expedición que incluía científicos estadounidenses se dirigió al lugar.

 

A siete mil pies de altura, en medio de profundidades y escombros caídos de la ladera de la montaña, los exploradores encontraron un área limpia y con pasto, con la forma definida de un barco, en medio de un escarpado formado con el mismo terreno. Sus dimensiones son muy cercanas a las que da el Génesis:

{mosimage}“Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura” es decir, 450 x 75 x 45 pies. Un estudio rápido del área que se hizo en dos días no reveló señales de que el objeto fuese de fabricación humana. Uno de los científicos del grupo afirmó que nada en la naturaleza podría crear una forma simétrica semejante. Una excavación exhaustiva podría hacerse en el futuro para resolver el misterio”.

Ron toma una decisión

En ese momento Ron se propuso visitar algún día el lugar para verlo en persona. Sin embargo, ese era un sueño difícil de alcanzar en ese momento, pues tenía una hija de 16 meses, un hijo de tres meses y en los próximos trece meses tendría otro hijo. Para ese entonces Ron trabajaba como técnico de laboratorio en el laboratorio de control de calidad de la planta Hercules Powder en Kalamazoo, Michigan; y al mismo tiempo estudiaba su propedéutico de medicina en la Universidad del Oeste de Michigan.

Sin embargo, ciertos asuntos familiares lo forzaron al poco tiempo a abandonar sus planes de convertirse en un doctor y se mudó a Kentucky en 1964, donde comenzó a estudiar enfermería. Se graduó en 1967 e inmediatamente comenzó a estudiar para anestesiólogo, graduándose en 1970. Ese mismo año se encontró solo criando a sus hijos.

Las circunstancias aparentemente le impedían cualquier posibilidad de visitar la extraña formación con apariencia de barco, por lo que su investigación arqueológica se vio limitada a bibliotecas y tiendas de libros. Sin embargo, nunca perdió el interés. De hecho, no solo se enfocó en lo relativo al arca de Noé, sino que comenzó a estudiar por su cuenta historia antigua y arqueología.

Encontró que hay muy poca información disponible sobre el arca de Noé, lo que lo convenció más que nunca de que jamás se había hecho una investigación seria al respecto. Todo lo que había leído estaba basado en tradiciones y en afirmaciones sin sustento, y los supuestos avistamientos diferían mucho en su ubicación.

Hawai

De 1973 a 1975, Ron vivió con sus hijos en Hawai, en donde tuvo la oportunidad de estudiar las formaciones volcánicas del lugar. Esto lo convenció de que si el arca se había asentado en el pico volcánico llamado Monte Ararat, esta debió haberla destruido hace mucho tiempo. A pesar de que algunos habían escrito explicaciones elaboradas acerca de cómo el arca pudo haberse salvado del pico volcánico, la erupción del monte Santa Helena demostró al poco tiempo que NADA pudo haber sobrevivido a un volcán como el Ararat. Si el arca estuvo allí, seguramente habría sido destruida desde hace mucho tiempo.

“Haciendo montañas”

{mosimage}De regreso a tierra continental en 1975, Ron vio que había un tipo de investigación que podía hacer: construyó un pequeño modelo del arca con las especificaciones dadas en la Biblia y modeló una cadena montañosa rodeando un canal.

Al hacer bajar el modelo del arca por el canal observó la reacción de esta al acercarse a las “montañas”. Se dio cuenta de que cuando el barco se acercaba a algún pico que sobresalía del agua, simplemente flotaba alrededor de este sin acercarse ni posarse en él. Se trata del “desplazamiento lateral” del fluido de un gas o líquido obstruido.

Ron repitió varias veces el experimento con varias formas diferentes, obteniendo siempre el mismo resultado. Esto ocurrió hasta que construyó una montaña con una especie de “bahía” que daba en dirección al canal. Cuando el barco aceleró alrededor de esta montaña, fue arrastrado hacia la bahía por el efecto “eddy” (contracorriente) quedando atrapado suavemente dentro de esta.

Dados los resultados del experimento, Ron concluyó que el arca debió haber quedado en un lugar semejante. Las leyes de la hidrodinámica y la acción y reacción del agua siempre han sido las mismas. Si el arca hubiese alcanzado el pico de una montaña sobresaliendo del agua, el desplazamiento del agua alrededor de la montaña habría arrastrado al arca consigo.

El estudio del agua como fluido, con sus propiedades únicas, y el estudio de la hidrodinámica (la mecánica de los fluidos) y de la causa del movimiento de las ondas es una ciencia complicada, pero que tiene mucho que ver en este asunto. La acción y la reacción del agua y de un objeto flotando en ella no puede ser analizada en profundidad aquí, pero sí podemos entender algunos de sus principios básicos.

Si un barco en mar abierto alcanza una montaña que sobresale en el océano, solo pueden ocurrir dos cosas:

1) El barco girará alrededor de la montaña por el desplazamiento lateral del agua, o

2) Las olas pueden tener la fuerza suficiente como para empujar el barco hacia un costado de la montaña, haciendo que este se rompa en pedazos.

Sin embargo, este NO se posaría sobre el costado de la montaña. Esto no ocurriría. Incluso, si el pico estuviera directamente debajo del barco y el agua descendiera lentamente, el barco NO se posaría sobre el costado de la montaña (como el Monte Ararat). El desplazamiento del agua y la corriente alrededor de la montaña sumergida haría que el barco saliera de la masa (de la montaña)

El criterio necesario para que un barco se pose en el costado de una montaña mientras las aguas descienden involucran un proceso en el que el desplazamiento del agua deje atrapado al barco dentro de un área, como sucedería en el caso de un eddy (contracorriente). Al menos esto es lo que Ron pensaba y lo que aún cree.

El tamaño del arca

{mosimage}Uno de los temas de estudio favoritos de Ron es el de los antiguos egipcios en relación al relato bíblico. Estando en Hawai leyó todo lo que pudo sobre esto en la biblioteca,

Mientras reflexionaba y analizaba la información que recibía, algo tenía claro: Moisés había sido el autor del relato del Génesis; y por lo tanto, de la historia del diluvio. Por lo tanto, Ron dedujo que el codo que Moisés conocía era el codo real egipcio, la unidad de medida universal para ese momento en la historia del mundo antiguo. El “codo hebreo” aún no existía durante la época de Moisés, por lo tanto, la medida de 500 pies (152 m.) dada en el artículo de “Life” era otra prueba más de que el sitio debía ser explorado más minuciosamente. Después de todo, 300 codos reales egipcios equivalen a 515 pies (156 m.) y no a los 450 pies (137 m.) aceptados comúnmente (basados en el codo hebreo).

1975- “El caso del arca”

Habían transcurrido quince años desde que había leído el artículo, y su interés no solo permanecía intacto, sino que era mayor. Entonces leyó el libro “El caso del Arca” [The Ark File] de Rene Noorbergen, quien fue miembro de la expedición de 1960 a la inusual formación. Hasta ese momento Ron no tenía más información sobre el objeto con forma de barco que la que había leído en la revista “Life”, pero ahora tenía los nombres de las personas que la habían visitado.

De esta manera, contactó a todos, menos a uno, de los estadounidenses miembros de la expedición y les preguntó todo lo que pudo. Cuando les mencionó que él deseaba visitar el lugar, prácticamente todos dijeron que esa era una locura. Todos estaban convencidos de que allí no había nada, excepto uno de ellos, el Dr. Arthur Brandenburger, quien aún creía que se trataba de un barco.

Él les preguntó cómo llegar al lugar. La única información que tenía era que quedaba a 20 millas al sur del monte Ararat, algo muy vago en una región llena de montañas. Ninguno de ellos pudo explicar exactamente cómo llegar al lugar porque ellos habían viajado a lomo de caballo durante horas para alcanzarlo, guiados por el militar turco.

1977 — ¡Hora de ir a Turquía!

En 1977, Ron sintió por primera vez que sus hijos estaban lo suficientemente grandes como para dejarlos solos o para llevarlos a Turquía con él. Por primera vez tenía dos semanas de vacaciones y por primera vez tenía suficiente dinero como para ir a Turquía.

Habían pasado 17 años desde que leyó acerca del lugar. Entonces, les comunicó a sus hijos lo que estaba planeando hacer; y para su sorpresa, Danny, quien acababa de cumplir 17 años y Ronny, quien cumpliría 16 en dos meses, insistieron en que querían ir. Confundido sobre si llevarlos o no, hizo lo único que sabía hacer: una oración a Dios pidiendo que le mostrara si los chicos debían ir. Si esta era la voluntad de Dios, los chicos recibirían sus pasaportes a tiempo y encontraría asientos disponibles en el vuelo hacia Estambul desde Nueva York.

Ya se le había informado que el suyo era el último cupo disponible en el avión y cuando llamó de nuevo para reconfirmar esto, nuevamente se le dijo que no había más puestos disponibles. Faltaba apenas una semana para partir. Sin embargo, dos días después recibió una llamada de la aerolínea informándole que a último minuto se habían desocupado dos asientos, y preguntándole si estaba interesado. Aún quedaba por resolverse lo de los pasaportes, un proceso que usualmente toma varias semanas. En tres días, el pasaporte de Danny había llegado y un día después llegó el de Ronny. “Afirmativo. ¡Queremos los asientos!”

Pero, ¿A dónde era?

El 9 de agosto de 1977 llegaron a Estambul. En ese entonces las cosas eran muy distintas a como son ahora. Tuvieron que tomar un bus hasta Ankara y luego un tren hasta Erzurum. Esto les consumió tres días valiosos y aún no estaban en Dogubeyazit, el pequeño pueblo cerca del lugar. En Erzurum tomaron un taxi hasta Dogubeyazit, pidiéndole al conductor que los llevara a un hotel en el lugar. Pero Turquía oriental no es precisamente un área turística. El lugar era remoto y peligroso y muy poca gente hablaba inglés. ¿Cómo harían para ubicar el objeto con forma de barco al llegar allí?

A algunos quizá les parezca extraño el sistema utilizado por Ron para conseguir información, pero nuevamente hizo lo único que sabe hacer: orar. Les pidió a los chicos que oraran para que el taxi se detuviera en el lugar en donde debían comenzar a investigar. Después de todo, el chofer del taxi no hablaba inglés y no sabían si alguien en el pueblo hablaba inglés. Pero incluso si supieran, ¿sabría alguien dónde estaba ubicado este objeto con forma de barco? Habían pasado 17 años desde que la expedición había visitado el lugar y lo más probable es que los moradores habían olvidado el asunto.

El taxi se detiene

Hicieron entonces una corta oración silenciosa pidiendo ayuda a Dios. Según ron, si el arca de Noé era real, toda la Biblia era confiable, incluyendo todo lo que dice acerca de la oración. Al acercarse al pueblo, el taxi se apagó.

Emocionados por la respuesta a su oración, los tres se bajaron del vehículo e hicieron una pila de rocas al lado del camino mientras el chofer abría el capó de su carro para revisarlo. Cuando regresaron al taxi, este volvió a encender y continuaron su camino.

Al poco tiempo el carro volvió a apagarse. Con un poco menos de entusiasmo, volvieron a apilar rocas a un lado del camino. El taxi volvió a funcionar y partieron de nuevo. Finalmente volvió a apagarse y pensando que quizá habían escogido un taxi defectuoso, cada uno colocó una roca al lado del camino, en una pila. Habiendo hecho esto, salieron hacia el hotel.

Llegaron bastante tarde, y tan pronto se registraron en el hotel Erzurum en Dogubeyazit se durmieron, exhaustos por el viaje. La mañana siguiente tomaron otro taxi y se dirigieron hasta la última pila de rocas que habían hecho, y comenzaron a caminar hacia adentro en línea recta desde ese punto.

DÍA 1 – Las anclas de piedra

{mosimage}Llegaron pronto a un pequeño caserío en el que varios hombres con cara de pocos amigos se les acercaron. Mediante “lenguaje de señas” Ron convenció a los hombres de que eran turistas y los aldeanos se convirtieron en sus guías turísticos.

Después de caminar y caminar por terrenos escabrosos uno de los hombres sugirió a Ron que le tomara una foto a una gran roca posicionada en forma vertical. Cuando Ron miró a través del visor de la cámara se dio cuenta de que esta “roca” era idéntica a unos anclas de piedra encontrados en el mar Mediterráneo que había visto en libros de arqueología, ¡excepto que esta “roca” era mucho más grande!

Al examinarlas detalladamente, notó que tenía ocho cruces talladas. Cuando los aldeanos vieron el interés de Ron, le mostraron otras rocas similares que habían en el área; todas semejantes a los anclas de piedra, excepto que mucho más grandes. Todas tenían cruces talladas (todas, menos una, tenían ocho cruces).

Todos estaban muy emocionados por lo que habían encontrado, aunque el objeto con forma de barco no aparecía por ninguna parte. Mientras caminaban, le mostraron a Ron unas tumbas muy antiguas acompañadas de “monumentos” que mostraban representaciones sencillas de un bote de tres pisos. ¿Estaban estas cosas relacionadas al arca de Noé? Ron pensó que sí y procedió a fotografiar y a filmar todo con su cámara de 8 Mm. (aún no habían cámaras de video en ese entonces) para luego regresar al hotel a dormir.

DÍA 2 – La casa y las cercas

La mañana siguiente se dirigieron a la segunda pila de rocas y comenzaron a caminar nuevamente de forma perpendicular desde el camino. Esta otra pila no estaba muy lejos de la primera y al rato encontraron los restos de las paredes de una casa de piedra muy antigua cuyo piso estaba a unos cuatro pies de profundidad. La casa no tenía techo y el lugar lucía como si nadie había estado allí por muchos años.

Afuera de la casa había un inmensa cerca de piedras que parecía extenderse por kilómetros. Estas también parecían estar cubiertas por varios centímetros de tierra y solo la parte de arriba sobresalía.

Las “lapidas”

{mosimage}Pero la característica más interesante del sitio era que al frente de la casa había dos piedras grandes, una vertical y otra horizontal. Talladas en ellas se veían unas imágenes sumamente interesantes: en la parte de arriba de ambas se veía un arco y debajo una figura que semejaba una ola marina con un bote encima. Alejándose del bote se veían ocho figuras humanas; la primera y la más grande era un hombre; la segunda más grande era una mujer; las otras tres figuras eran hombres, todos de un mismo tamaño, aunque más pequeños que la mujer más grande. Las últimas tres figuras eran mujeres, más pequeñas.

Ron no tenía dudas de que estos íconos representaban a los ocho sobrevivientes del diluvio alejándose del arca con un arco iris sobre ellos. ¿Pero qué significaba todo esto?

Cuando estudio más detalladamente estos monumentos descubrió que en el que estaba en el piso la mujer más grande (que representaba a la esposa de Noé) tenía los ojos cerrados y la cabeza inclinada. En la roca vertical tanto la primera mujer como el primer hombre tenían los ojos cerrados y las cabezas inclinadas. En vista de que estas estaban frente a la casa, pensó que quizás estas eran las tumbas de Noé y su esposa.

Los íconos muestran que su esposa murió primero, pues en su lápida solos sus ojos estaban cerrados. Cuando Noé murió, se representó a ambos de la misma manera.

Lo que encontraron Ron y los chicos los primeros dos días era extremadamente importante, según Ron. Aunque no tenían ninguna información sobre el objeto con forma de barco, tenían claros indicios de que una familia de ocho personas había vivido en esa área en épocas muy remotas. El diseño de ocho cruces en los anclas de piedra indicaba que en algún momento de la era cristiana alguien identificó estas inmensas rocas y sus ocho pasajeros.

Las cercas – Noé el agricultor

¿Era esta casa antigua la de Noé? Tan solo contaban con una mañana para examinar todo lo relacionado a esta casa, pero las gruesas paredes y el inmenso patrón de piedras eran evidencias sólidas. La Biblia habla de que Noé se convirtió en “agricultor”.

“Noé se dedicó a cultivar la tierra, y plantó una viña. Un día, bebió vino y se embriagó, quedándose desnudo dentro de su carpa. Cam, el padre de Canaán, vio a su padre desnudo y fue a contárselo a sus hermanos, que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron sobre los hombros, y caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Como miraban en dirección opuesta, no lo vieron desnudo” (Génesis 9:20-23).

En el pasaje se dice que Noé estaba en una carpa y no en una casa como la que Ron había encontrado. Sin embargo, Ron descubrió que los habitantes de esta región, al igual que en otras sociedades pastorales, viven en tiendas en el verano y en gruesas casas de piedra durante el invierno. Esto coincide perfectamente con la mención del viñedo que daría su fruto en la temporada más caliente.

Suena lógico que después del diluvio Noé se haya dedicado a la agricultura y a la cría de animales hasta que estos se multiplicaran lo suficiente como para no extinguirse. Contaba con solo dos ejemplares de cada animal impuro, por lo que si uno de ellos moría, esa especie se habría extinguido. El inmenso patrón de cercas de piedra que circundaba la casa y que se extendía a la distancia parece coincidir con esta clase de actividad. La profundidad del piso de la casa en comparación al nivel actual y las piedras que la componen indican que la edificación es muy antigua. Con el paso de los años, el viento y las condiciones ambientales elevaron el nivel del suelo, enterrando total o parcialmente estas antiguas estructuras.

 

Las vestimentas de Noé

En el texto bíblico anterior incluimos también la parte que cuenta cuando Noé se emborrachó y Ham lo vio desnudo. Hemos incluido esto por algo: las imágenes en las “lápidas” en frente de la casa muestran que el hombre usaba una especie de túnica. Esto concuerda completamente con el relato de que su desnudez podía verse cuando estaba borracho. Si hubiese llevado alguna especie de pantalón como los que se usan hoy en día, habría permanecido cubierto en cualquier posición en medio de su embriaguez, a diferencia que con una túnica, (tipo vestido).

El complejo del altar gigante

{mosimage}La casa está ubicada en una hermosa planicie que se extiende de este a oeste, con montañas al norte y al sur. En esta región todo es rocoso. En esta área desolada, con excepción del pueblito donde encontramos las anclas de piedra, lo único que pueden verse son rocas, rocas y más rocas. Pero cuando Ron y los chicos miraron detrás de la casa, hacia el norte, vieron una hermosa cadena montañosa, directamente detrás de esta.

Había dos pequeñas colinas que formaban un pequeño valle a un lado de la montaña. En medio de este, Ron vio una roca cuadrada MUY grande que lucía como si hubiese sido colocada en ese lugar. Detrás de ella, el valle formaba una especie de anfiteatro natural. Al lado de esta inmensa roca, Ron descubrió un patrón de pequeñas áreas limitadas (cercadas)

¿La casa de Noé?

Si en realidad esta fue la casa de Noé, esta roca debió haber sido un gran altar con espacio para que una gran cantidad de personas se sentaran mientras se hacían los sacrificios.

“Luego Noé construyó un altar al Señor, y sobre ese altar ofreció como holocausto animales puros y aves puras” (Génesis 8:20).

El altar de piedra

{mosimage}El altar mide 12 x 12 x 12 pies (3.6 m. x 3.6 m. x 3.6 m.) y tiene un escalón que indica que quien lo utilizaba era bastante más alto que cualquiera de nosotros, pues este tiene tres pies (1 m.) de altura. El complejo de cercas adyacentes al altar también indica que quienquiera haya colocado las rocas era una persona muy fuerte, pues son rocas muy grandes que hoy en día tendrían que ser movidas con maquinarias. Hay un sitio en donde una gran roca está colocada sobre varias piedras horizontales, formando un área cubierta en la que un hombre de seis pies de alto (1,80 m.) puede caminar sin necesidad de inclinarse.

También en el complejo hay dos piedras muy grandes cuyas características indican que fueron usadas para sacrificar y desangrar animales (Génesis. 9:4). Una tiene el tamaño ideal para animales pequeños como corderos o cabritos; y la otra es bastante más grande, como para bueyes. Ambas tienen una serie de incisiones desde el piso hasta un tope plano y ligeramente inclinado. Estas “incisiones” eran perfectas para el agarre de las pezuñas de los animales que eran subidos por un lado de la roca hasta el tope, en donde Ron encontró palanganas con drenajes cinceladas en la roca en donde se desangraba al animal antes de ofrecerlo en el gran altar de piedra. Según el relato bíblico, se ofrecían órganos específicos del animal en sacrificio y otras partes eran cocinadas y comidas “ante el Señor” (ver Levítico, capítulos del 1 al 9).

DÍA 3- El “objeto con forma de barco”

{mosimage}Ron filmó y fotografió todo. De hecho, hay mucho más de lo que hemos nombrado acá, pero estas son las cosas más importantes. Al final del segundo día habían visto más que suficiente y estaban satisfechos con el viaje. El siguiente día sería el último.

La mañana siguiente los chicos estaban cansados y se quedaron en la habitación. Habían caminado muchas millas de terreno los días anteriores y era justo que tuvieran un descanso. Por lo tanto, Ron decidió dejarlos y tomar un taxi para regresar hasta la primera pila de rocas. Recordemos que habían comenzado al revés, desde la tercera pila hasta la primera. Esta última estaba bastante distanciada de las demás.

Esta vez, Ron hizo que el taxi manejara lo más que pudiera en una dirección perpendicular desde la pila de rocas. Así, se adentraron en las montañas hacia el sur, lo más que el terreno le permitió al vehículo. Cuando no pudieron continuar, Ron comenzó a caminar. Lo único que se veía eran montañas, y su único pensamiento era si sería capaz de ver el objeto con forma de barco. Para su sorpresa, no pasó mucho tiempo antes de que lo encontrara. Lo que vio lo convenció más que nunca de que solo había una forma de explorarlo: mediante una excavación.

Ron regresó a la habitación para empacar. Esa noche hizo los arreglos en la recepción del hotel para poder partir temprano en la mañana, pero esto resultó ser un error garrafal. En 1977 esta no era una región turística en lo absoluto, pues era desolada y peligrosa. Los pobladores kurdos habían estado vigilando a Ron y a los chicos, esperando el momento para actuar. Mientras permanecieron en el hotel estuvieron gastando dinero, entre taxis y guías; pero estos bandidos lo querían todo. Tan pronto se dieron cuenta de que se iban, atacaron.

La historia es larga, pero la resumiré. Ron y los chicos escucharon a estas personas subiendo las escaleras golpeando los pasamanos con tubos y con un gran escándalo. Ron y los chicos trabaron la puerta con los muebles de la habitación y ataron sábanas para descender por la ventana desde el piso tres hasta un techo adyacente. Allí pudieron entrar por una ventana del segundo piso que daba hacia la cocina, desde donde corrieron hasta la entrada del hotel y salieron.

En medio de la conmoción se perdió casi toda la película, sin embargo, Ron se las arregló para salvar parte de ella. Una vez que pudieron salir del pueblo, fue que se dieron cuenta de cuán peligrosa era realmente la región. Después de todo lo que pasó, los chicos no volverían allí, así que se marcharon sin poder ver en persona el “objeto con forma de barco”.

De regreso a casa — ¿Ahora qué?

Ron había visitado Turquía por una razón: curiosidad personal. Sin embargo, lo que vio lo alentó a investigar el lugar más detalladamente; aunque no tenía idea de por dónde empezar. Estaba claro de que el sitio debía ser excavado, ¿pero cómo alguien cómo él obtendría un permiso para hacerlo? ¿De qué manera podría llamar la atención de eruditos y arqueólogos hacia el lugar, si la mayoría de ellos pensaban que si el arca existía, estaría en el Monte Ararat?

El Dr. William Shea

En 1978, alguien le habló a Ron de otra persona que estaba interesada en el objeto con forma de barco. Esta persona era un médico y arqueólogo. El Dr. Bill Shea pertenecía al Instituto de Investigación Bíblica, en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. En noviembre de ese mismo año, finalmente Ron estableció contacto con el Dr. Shea, quien había escrito un artículo acerca del lugar en septiembre de 1976. Él opinaba que el sitio debía ser investigado y al referirse al hecho de la creencia popular de que el arca debía estar en el Monte Ararat, escribió:

“En conclusión, debemos colocar estos dos sitios en perspectiva, reflexionando sobre qué habría pasado si esta extraña formación hubiese sido hallada en Agri Dagh [el Monte Ararat]. Quizás me equivoque, pero la noticia [del objeto con forma de barco] habría sido transmitida ampliamente como el descubrimiento del lugar donde se posó el arca. ¡Qué diferencia puede hacer una montaña!” Boletín Trimestral de la Sociedad de Investigación Creacionista, número 13, septiembre de 1976. “El objeto con forma de arca en las montañas Tendurek en Turquía oriental” por el Dr. William H. Shea.

El Dr. Shea también menciona en su trabajo que el codo egipcio fue el que se usó para medir el arca:

“Si asumimos una autoría mosaica para estas medidas, probablemente indicarían que fueron dadas según el codo egipcio de 20,6 pulgadas (52 cm.) en vez del codo mesopotámico, que es más pequeño”.

Después de que Ron y el Dr. Shea se comunicaron, y que Ron compartió su información del viaje de agosto de 1977 con él, el Dr. Shea comenzó a solicitar permiso para excavar. La respuesta fue negativa. Hasta donde Ron sabía, no se podía hacer más nada; así que esperaron por algo que no sabían qué era.

¡Buenas noticias!

En 1978, Ron decidió no regresar a Turquía sino ir a Egipto con los muchachos a investigar el lugar del cruce del Mar Rojo. Tal vez el Dr. Shea algún día podría conseguir el permiso que tanto habían deseado. Entonces, en diciembre de 1978 Ron se enteró por las noticias de que había ocurrido un terremoto en Turquía.

Aún recuerda cómo latía su corazón: ¡Él no podía excavar, pero tal vez “la naturaleza” lo había hecho por él!

1979 – De regreso a Turquía

{mosimage}Ron tuvo que esperar pacientemente sus vacaciones de verano de dos semanas. El 11 de agosto de 1979, Ron llegó por segunda vez a Estambul y se dirigió inmediatamente al lugar. Esta vez no quiso arriesgar nuevamente a los chicos, por lo que decidió dejarlos en casa. No obstante, lo acompañó un predicador armenio de California que hablaba turco.

Cuando llegaron al lugar, Ron no estaba preparado para lo que verían sus ojos. El terremoto, (que no había dejado víctimas ni heridos), había hundido el terreno alrededor del objeto. Cuando Ron se detuvo al borde de la montaña, ¡lo recibió la imagen de algo que lucía como un gigantesco barco hundido!

Ahora podían verse como franjas separadas unas de otras alrededor el objeto, que lucían como una armazón de madera muy desgastada. El terremoto también había agrietado el objeto de proa a popa, lo que permitió que Ron pudiera tomar muestras de su interior. También tomó muestras del exterior para compararlas.

Cuando fue medido, el objetó resultó tener 512 pies de largo (156 m.), aunque una sección de casi un metro de largo aparentemente se había desprendido del borde más bajo del objeto. Para Ron, la evidencia era sólida: 300 codos reales egipcios equivalían a 512 pies, ¡pero si se le añadía la parte que se había desprendido, daría un total de 515 pies (157 m.)!

Ron volvió a visitar el lugar de las anclas de madera y el cementerio con los monumentos extraños, que según Ron, representaban el arca y sus ocho pasajeros. No era lejos de allí, y esta vez el lugar se le hizo a Ron más familiar de lo que esperaba. El siguiente paso sería analizar las muestras extraídas.

Los primeros análisis de laboratorio

Ron tuvo que regresar a casa y reincorporarse inmediatamente a su trabajo. No fue sino hasta octubre que Ron pudo llevar las muestras al Laboratorio Galbraith en Knoxville, Tennessee, EE.UU. Este tipo de exámenes de laboratorio son muy costosos, por lo que solo pudo ordenar el análisis de minerales básicos, pero era suficiente para comenzar. La muestra de la parte externa de la formación dio como resultado un contenido de 1,88% carbón, y la extraída de la grieta un 4,95% de carbón. Esto es consistente con la existencia previa de materia viviente, como madera corrompida o petrificada. La muestra también reveló una cantidad inusitada de hierro. Esta era otra evidencia sólida, aunque de nuevo Ron se encontraba estancado.

¿Qué debía hacer ahora? La solicitud para excavar seguía haciéndose, pero cada vez con resultados negativos. Ron tendría que sufrir una espera mayor esta vez. Mientras tanto, Ron decidió dar a conocer a otros la información que tenía.

“Descubierta el Arca de Noé”

Al parecer, en ese momento la evidencia no fue tan convincente para las personas como Ron pensó que lo sería. Después de todo, él había estado dos veces en el lugar y había visto los vestigios maravillosos que hablaban de ocho sobrevivientes del arca en esa región. Pero cuando registró toda esa información en un pequeño libro llamado “El hallazgo del Arca de Noé” la evidencia no pareció sorprender a todos.

Ron narró la historia de sus dos viajes a Turquía; lo que vio, filmó y fotografió. También incluyó los análisis de laboratorio y habló de las lapidas que según él, marcaban el lugar donde habían sido sepultados Noé y su esposa. Explicó lo del codo real egipcio y cómo el objeto coincide perfectamente con la medida del arca, algo que para él era una evidencia contundente.

Compartió su información con todos los que se interesaban, con la esperanza de recibir apoyo de terceros que pudiesen ayudarlo en la investigación. Pero lamentablemente, nada fue suficiente. De hecho, el pequeño libro sería más bien el responsable del robo y la destrucción de una de las evidencias más increíbles, pero era una lección que Ron tenía que aprender. Mientras tanto, Ron no tenía idea de qué más hacer para continuar su investigación.

La empresa White’s Electronics

En vista de que su investigación no podía ser “destructiva”, Ron decidió investigar la posibilidad de adquirir un detector de metales para examinar el lugar en busca de patrones regulares de metal en la estructura. Llamó entonces a White’s Electronics en Sweet Home, Oregon, y les explicó su proyecto. Ellos escucharon atentamente y les pareció un proyecto legitimo y valedero; por lo que le enviaron sus dos mejores detectores de metales. Ron estaba ansioso de poder usarlos en el lugar.

Jim Irwin

{mosimage}En 1983, Ron leyó un artículo acerca del coronel James Irwin, quien había sido astronauta del Apolo 15 y que para ese entonces estaba involucrado activamente en la búsqueda del arca en el monte Ararat. Ron lo llamó y compartió con él la información que tenía del objeto con forma de barco. El coronel Irwin fue muy amable y se mostró muy interesado en el tema. De esta forma, Ron viajó hasta Colorado y se reunió con él en su oficina. Jim estaba interesado en visitar el lugar y le ofreció a Ron toda la ayuda que estuviera a su alcance.

Jim tenía planificada una expedición para escalar el monte Ararat en agosto de 1984, por lo que decidió viajar junto a Ron para que este le mostrara el lugar. El 19 de agosto de 1984 llegaron a Estambul, y de allí se dirigieron a Ankara.

Agosto de 1984

En Ankara Ron conoció a Kasim Gulek y a su esposa. El Dr. Gulek es la única persona que aún vive que formaba parte del gabinete de Ataturk, y era un hombre muy influyente. Ron visitó su casa junto as Jim para una reunión que resultó ser muy productiva. Allí, Ron conoció a varias personas que pronto jugarían roles muy importantes en el trabajo de Ron. Entre ellas estaban Orhan Baser y Mine Unler, quienes se convertirían en los enlaces entre Ron y el gobierno turco. Ron era una persona común y le habría sido muy difícil conocer a estos importantes funcionarios por sí solo. Sin embargo, gracias a la ayuda de Jim, los esfuerzos de Ron estaban a punto de dar sus primeros frutos.

Los primeros detectores de metales

Pasaron la noche en los guleks y al día siguiente se dirigieron a Dogubeyazit. Ron llevó a Jim y a otros miembros del grupo al objeto con forma de barco. En esa ocasión pudo utilizar los detectores de metales en el lugar, gracias a que Orhan Baser consiguió los permisos para hacerlo. Jim estaba presente cuando Ron y otros miembros del grupo usaron los detectores de metales en la superficie superior y a los lados del objeto con forma de barco.

Los resultados arrojaron un patrón de lectura lineal que sugería una estructura de metal dentro del objeto. Por los lados del objeto, estas lecturas se presentaban cada nueve pies (2.7 m.). Las posibilidades de que este patrón fuese natural eran prácticamente nulas. En una entrevista grabada en video por Ron, Jim afirma:

“Así es, tenemos ciertamente una lectura positiva que no obtuvimos en otros puntos mientras nos dirigíamos al objeto… el patrón obtenido da a entender que no es un objeto natural, sino, ustedes saben, de fabricación humana”.

Jim no estaba convencido de que era el arca, pero sí de que no era un objeto natural. Él se había dedicado a buscar el arca en el monte Ararat y ambos coincidían en que esta era una parte necesaria en el asunto. Si el objeto con forma de barco ERA el arca, habrían muchos que no lo aceptarían hasta que se agotaran todas las posibilidades de que esta estuviera en el monte Ararat. Entre Ron y Jim no había ninguna clase de competencia, aunque hay muchos que quieren hacer creer que sí la había. Jim era una persona en quien Ron sintió que podía confiar, un caballero y un hombre de palabra. Su ayuda fue de gran valor.

El interés en el sitio comienza a crecer

Después de que Ron y Jim visitaron el lugar e hicieron las primeras pruebas con el detector de metales, se corrió la voz entre los demás “buscadores del arca”, que estaban reunidos en el lobby del hotel. Al regresar a este, otro grupo expresó su deseo de visitar también el lugar. Este era un grupo liderado por Marv Steffins; que incluía a Bulant Atalay y al piloto de su helicóptero, “Whatcha” McCullum. Ron fue con ellos después del almuerzo y estos quedaron sorprendidos al ver los resultados de los detectores de metales. Al parecer, Ron había encontrado nuevos aliados, pero a la final esto no fue así.

Un altercado “casi” desafortunado

En esa misma ocasión, otro conocido y experimentado “buscador del arca” se enteró en el lobby del interés que había despertado el objeto con forma de bote. Ron les había contado a los otros exploradores acerca de los equipos que White’s Electronics le había proporcionado y los había puesto a la orden de los presentes. Esto fue algo un poco ingenuo de su parte, pero así lo hizo. En ese momento, este conocido buscador del arca se levantó de su asiento y en voz alta dijo, “¡EN TURQUÍA ESTÁ PROHIBIDO USAR DETECTORES DE METALES!” Obviamente, se trataba de una treta para hacer que las autoridades locales le confiscaran los equipos. Aunque no me alegro de lo que sucedió después, lo cierto es que Ron agarró a este hombre por el cuello y le dijo con firmeza que si no se callaba lo golpearía. El hombre solo respondió, “¡USTED ESTÁ LOCO!” a lo que Ron respondió, “¡NO LO SUFICIENTEMENTE LOCO COMO PARA DEJARLO HACER LO QUE USTED PRETENDE!” Tanto Ron como este caballero sabían que aun teniendo un permiso de Ankara, las autoridades podían confiscarle los equipos; y de ahí a que Ron pudiera ponerse de nuevo en contacto con Ankara sería demasiado tarde para usarlos.

Este incidente fue muy desagradable y desafortunado, pero así sucedió. Este hombre no volvió a meterse más con Ron ni a mencionar el asunto. De hecho, más tarde pidió incluso ir al lugar, algo que a Ron le pareció extraño pues él había dicho que había “investigado” anteriormente el lugar en dos ocasiones.

El viaje terminó sin más inconvenientes, pero este hombre dejó saber que en lo adelante haría todo lo posible por desacreditar este sitio, que no consideraba auténtico; y así lo hizo.

Se toman más muestras

Ron tomó numerosas muestras del lugar cuando su enlace Orhan Baser logró conseguir los permisos correspondientes. Ron no quería dañar su investigación por el simple hecho de no cumplir con las formalidades del caso. Marv Steffins también hizo lo propio, solo después de recibir el permiso.

En el mismo viaje, Ron y Orhan decidieron examinar las regiones situadas por encima del objeto en forma de bote en busca de más evidencias que sugirieran que el arca era conocida en la región.

Evidencia de que el arca se posó en un punto más alto de la montaña

En un punto alto de la montaña Ron y Orhan llegaron a un lugar que contenía los restos de una antigua edificación de piedra. En vista de que no había mas nada alrededor, pensaron que quizá se trataba de una estación de viaje o algo por el estilo.

Al acercarse, Ron encontró algo MUY interesante­: una sección de terreno, que según midió tenía 120 x 40 pies (36.5 x 12 m.) bordeada por lo que parecía ser madera petrificada. Dentro de esta área había una gran “roca” de extraña apariencia. Esta “roca” lucía muy pesada y en algunas áreas tenía una coloración verdosa. A Ron le pareció que estaba compuesta de alguna clase de metal. Él ya se había hecho una idea de lo que era el perímetro de madera, pero un análisis del material de la “roca” ayudaría a confirmar esta idea.

El arca fue arrastrada por el fluir de la lava

En vista de que el objeto con forma de bote está en medio de un terreno lodoso que contiene restos de roca volcánica, Ron concluyó que este se trataba de un antiguo fluido de lava volcánica. El objeto con forma de bote se veía igual que un barco naufragado en el fondo del mar, aunque incrustado en un inmenso afloramiento de piedra caliza que emerge directamente desde el lado occidental hasta su área central. A Ron le parecía que el arca había sido arrastrada por la lava por la ladera de la montaña (la cual cubrió la embarcación). Deslizándose de lado, quedó “incrustada” en este afloramiento, que hizo que quedara atrapada como lo haría un carro que se estrella contra un poste telefónico.

Ron sospechó que la sección de 120 x 40 pies (36.5 x 12 m.) encontrada más arriba del arca era una parte del fondo del arca que se hundió en el lodo a medida que las aguas fueron bajando. Cuando se secó la tierra, esta sección quedó firmemente incrustada en el suelo; entonces, cuando el arca fue arrastrada por la laderas de la montaña, esta se quebró y quedó en el lugar. La extraña “roca” situada dentro de este perímetro era muy parecida a la “roca” encontrada debajo de la sección más baja de la embarcación, en la parte que estaba quebrada.

Ron teorizó que se trataba del lastre que había en el casco del arca. Cuando esta sección del fondo se rompió, una buena cantidad de este lastre se salió. Otra parte del lastre que permanecía en la parte intacta del arca estaba ahora saliéndose de allí. Ron y Orhan mantuvieron esta información para ellos.

Una estela que muestra el arca de Noé

{mosimage}Mientras se adentraban hacia la cima de esta sección de la montaña, cerca de la frontera iraní, encontraron los restos de una antigua estela que estaba dentro de una estructura más reciente. Las piezas eran bastante grandes y la mayoría estaban expuestas, lo que permitió que Ron las fotografiara y de esta forma poder armarlas más adelante.

La estela

Esta estela contenía numerosas inscripciones en lo que parecían ser tres formas de escritura diferentes. Un segmento era particularmente legible: se trataba de una escena en la que se representaba el pico de una montaña al fondo del horizonte; un barco con ocho rostros; y en éste, dos cuervos (uno volando sobre el barco y el otro en la montaña).

El resto de la inscripción representaba a varios animales. Es interesante resaltar que la forma del barco en la estela era casi idéntica a la foto aérea tomada en la década de los cincuenta al objeto con forma de barco. Los ocho rostros dentro del bote no necesitan mucha explicación. Pero lo más importante es que la estela estaba justo debajo del lugar en donde Ron había encontrado la sección de 120 x 40 pies que pensaba formaba parte del fondo del arca. Más tarde Ron estudiaría la inscripción, pero por ahora, parecía evidente que había encontrado el lugar exacto en donde se había posado inicialmente el arca.

El folleto de Ron de 1980

Fue en este viaje que Ron trajo numerosas copias del folleto que había publicado en 1980, “El hallazgo del arca de Noé” para entregarlos a quienes se interesaran en el asunto. A los meses Ron se arrepintió de haberlo hecho.

Una sorpresa en Atenas

Finalmente, llegó el momento de partir. Ron tomó su vuelo a Estambul y se dirigió a Atenas, Grecia, en donde tomaría un vuelo hacia Estados Unidos. No obstante, una serie de acontecimientos extraños estaban por suceder.

Mientras esperaba en el aeropuerto, compró el New York Times y leyó un artículo que casi hizo que se cayera del asiento. ¡Se le estaba acusando de sacar artefactos ilegalmente de Turquía! La historia hablaba de cómo Marv Steffins (quien había prometido mantener en bajo perfil lo relacionado al lugar) había visitado Ankara, recolectado algunos especimenes de “madera” y había llamado a una conferencia de prensa para proclamar que el arca de Noé había sido hallada. En vista de que no tenía permiso para tomar muestras, estas le fueron confiscadas; pero él comunicó a las autoridades que Ron Wyatt también había sacado muestras ilegalmente, a pesar de que sí tenía permiso para hacerlo.

Prisionero en Arabia Saudita a comienzos de ese mismo año

Después de 1978, Ron y los chicos estuvieron trabajando en Egipto e Israel. Cuando encontraron las partes de carros egipcios en el Mar Rojo, concluyeron que el monte Sinaí estaba entre el Golfo de Aqaba y Arabia Saudita. Por más de cuatro años, Ron intentó sacar una visa para entrar en Arabia Saudita, pero cuando vio que era imposible, decidió entrar ilegalmente con los muchachos. Antes de partir, en diciembre de 1983, contó a dos personas lo que iba a hacer. Una de esas personas fue Jim Irwin. El otro era un buscador del arca. Al poco tiempo de haber llegado a Jebel el Lawz, fueron arrestados por 78 días, acusados de ser espías israelíes. No regresaron a Estados Unidos sino hasta el 18 de abril de 1984.

Ron entendía que su investigación arqueológica no estaría libre de riesgos. Pero cada vez se hacía más obvio que el peligro provenía de quienes él consideraba sus amigos. Uno de estos buscadores del arca fue quien llamó a los sauditas para decirles que los Wyatt eran espías israelíes. Fue un buscador del arca quien dijo a las autoridades turcas que Ron había sacado artefactos del país ilegalmente. Sin embargo, ambos incidentes resultaron en que los gobiernos tomaran en serio estos lugares arqueológicos.

Vindicación de todos los cargos

Fue un largo viaje para Ron. Él sabía que el castigo por haber sacado artefactos era severo, y que lo único que podía hacer al llegar a Nueva York era aclarar el asunto. De esta forma, lo primero que hizo al llegar fue llamar al consulado turco y explicarles la situación. Les dijo que Orhan Baser había obtenido permiso para que él tomara muestras y que él había ofrecido devolverlas a las autoridades turcas.

Esa tarde, tres personas del consulado se acercaron hasta el hotel en donde estaba Ron, examinaron las muestras y le dijeron que podía quedarse con ellas. Habían investigado el historial de Ron y creían lo que Ron les estaba diciendo; pero Ted Koeppel no sabía eso, y acusó a Ron de ladrón en el programa “Nightline” en la televisión. La situación era bastante incómoda. Ron llamó entonces a una conferencia de prensa para contar su historia. El gobierno turco publicó un aviso librándolo de todos los cargos; sin embargo, Ted Koeppel se negó a mencionar este hecho en un programa posterior. Sin embargo, nuevamente todo se aclaró a posteriori. Un reportero del Observador de las Naciones Unidas y Reporte Internacional escribió un artículo sobre las investigaciones de Ron en el lugar, el cual fue publicado en enero de 1985. Hasta entonces, Ron no tenía más aliados que el Dr. Shea. Ahora se abría una nueva esperanza de que apareciera alguna ayuda. Pero el incidente con Marv Steffins resultó ser la punta del iceberg de otros acontecimientos futuros. El Sr. Steffins dijo a la prensa que él había descubierto el arca de Noé. Ni una sola palabra de los esfuerzos de Ron; solo acusaciones de que ron había extraído artefactos “ilegalmente”. Mientras tanto, en Turquía, la “mala publicidad”, combinada con los resultados positivos de las investigaciones de Ron, habían llevado a los turcos a tomar un interés serio en el lugar.

Análisis de los nuevos especimenes

Esta vez, Ron había sido capaz de reunir una buena selección de muestras que llevó nuevamente a Galbraith para su análisis. Los resultados esta vez fueron espectaculares: una muestra que Ron pensaba eran los restos de un remache de metal de algún tipo, resultó contener 8.08% de hierro, 11.55% de óxido ferroso, 11.45% de alumina y 6.06% aluminio.

Envío de algunas muestras a Jim Irwin

Ron envió algunas muestras a Jim Irwin, quien había prometido enviarlas a un laboratorio con el que él trabajaba para examinarlas. Una de estas muestras era de la extraña “roca” situada en el área de 120 x 40 pies situada por encima del lugar donde se encuentra ubicada el arca actualmente. Jim envió algunas de estas muestras al Laboratorio Nacional Los Álamos, una entidad gubernamental de alto perfil situada en Nuevo Mexico, Estados Unidos.

Los científicos turcos – Octubre de 1984

Después del incidente con Marv Steffins, el Sr. Kafji (no estamos seguros de que se escribe así), un oficial del ministerio de cultura y turismo de Turquía; contactó a varios científicos turcos para que visitaran Dogubeyazit y examinaran el objeto con forma de barco. Cuando Ron se enteró de esto, sintió que era imperativo que ellos usaran detectores de metales de alta tecnología para que pudieran comprobar por sí mismos las lecturas registradas en el lugar. Ron regresó en octubre de 1984 y contactó a Mine Unler, uno de los enlaces que había conocido en el viaje anterior y que lo había ayudado a conseguir el permiso para usar el detector de metales. También se ofreció a prestar uno de sus detectores a las autoridades turcas.

Nuevamente recogió muchas muestras (con permiso) y realizó múltiples escaneos con los detectores. Más tarde se enteró de que los científicos turcos habían obtenido los mismos resultados en sus escaneos y que estaban convencidos de que se trataba de un barco fosilizado. ¡Finalmente se obtenía un PROGRESO!

Tercera tanda de análisis

Ya en casa, Ron mandó a analizar otra vez las muestras obtenidas. Esta vez había traído una muestra de lo que parecía ser balasto. El análisis mostró que el material no estaba compuesto de roca únicamente. De hecho, resultó contener 84.14% de dióxido de manganeso, pero ningún rastro de los otros materiales presentes en las demás muestras. Esto llama poderosamente la atención, dado el hecho de que fue extraída del mismo lugar. Ron pensaba que una embarcación de las proporciones del arca TUVO que haber contenido balasto en su casco. Esta extraña “roca” era pesada y estaba formada por trozos grandes; perfecta para ser utilizada como balasto. Pero, ¿qué era exactamente?

Evidencia de metales antediluvianos

Aparentemente, lucía como un tipo de residuo (material de desecho) de la producción de algún metal. Cuando un químico de Aluminios Reynolds examinó la pieza, afirmó que indudablemente se trataba de residuos de metal o material de desecho. Los análisis de laboratorio confirmaron que se trataba de algo sobrenatural.

Un “buscador del arca”, en un intento desesperado por descalificar las evidencias, ha atacado los especimenes afirmando que no son más que “nódulos de manganeso” comunes en el lecho marino del pacífico. Sin embargo, las muestras no reúnen las características de aquellos nódulos. Según se sabe científicamente, los nódulos de manganeso marinos tienen un promedio de dos pulgadas (5 cm.) de diámetro, mucho menos que estos grandes residuos de balasto, algunos de más de diez pulgadas (25 cm.) de tamaño. Además, los nódulos encontrados en el lecho marino contienen un promedio de 35% de manganeso, siendo 50% el mayor porcentaje de este mineral. ¡El balasto encontrado por Ron contiene 84% de manganeso! Los nódulos marinos también contienen níquel y cobalto, minerales que no se encontraron en el balasto. No queda la menor duda de que estas muestras no tienen un origen natural.

Mucha gente ha acusado a Ron de ser muy imaginativo, y afirman que él ha “inventado” todas las evidencias han sido halladas. Con el paso del tiempo, la realidad de las evidencias hará que estas personas busquen mejores excusas, pues los hechos atraerán un “mayor interés académico”, como lo afirmó Tom Jarriel en el programa 20/20.

Ron ha podido extraer más muestras del lugar, que según él, son de estructuras metálicas. También nuevamente escogió muestras de control para compararlas. Esta vez, tres de las muestras que pensó que eran de metal mostraron un alto contenido metálico: 19.97%, 12.30% y 11.55% de óxido ferroso; y 8.08%, 13.97% y 8.60% de hierro. Las muestras de control dieron .77% de óxido ferroso y .54% de hierro. Si Noé construyó un barco con las especificaciones dadas en la Biblia, es perfectamente lógico que haya usado metal para unir las vigas de madera. Después de todo, en Génesis encontramos que la producción de metales era una ciencia conocida mucho antes de que el diluvio ocurriera:

“Por su parte, Zila dio a luz a Tubal Caín, que fue herrero y forjador de toda clase de herramientas de bronce y de hierro. Tubal Caín tuvo una hermana que se llamaba Noamá” (Génesis 4:22).

Un gran problema para los “expertos”

Con la evidencia recopilada hasta ahora, los “buscadores del arca” que habían puesto todo su empeño en encontrar el arca en el Monte Ararat, se vieron sumamente frustrados e irritados por la atención que se le estaba dando al lugar que se conoce localmente como “la montaña del día del juicio”. Era el momento de comenzar a atacar y desacreditar el hallazgo tanto como les fuera posible. Y si no podían hacerlo, por lo menos desacreditarían al descubridor. Ron se hizo muy impopular.

Las montañas de Ararat

El Dr., Bill Shea ha resaltado que, según su opinión, si el objeto con forma de barco hubiese sido hallado en el monte Ararat “habría sido publicitado ampliamente como el descubrimiento del lugar en donde descansó el arca de Noé”. En vista de que el monte Ararat es la montaña más alta de la región, los llamados “expertos” han determinado que ESE es el único lugar en donde debería estar el arca. Pero la Biblia es clara al afirmar que esta descansó en las “montañas” de Ararat, en plural.

“El día diecisiete del mes séptimo el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat” (Génesis 8:4).

El siguiente versículo afirma que después que el arca se posó, las cimas (en plural) de las montañas aún no se veían, sino hasta casi tres meses después. ¿Recuerdan el experimento de Ron con los modelos en miniatura de las montañas y un pequeño modelo del arca? La pequeña arca pasó de largo rápidamente un pico solitario que apenas sobresalía del agua, pero cuando se acercó a uno más grande con una “bahía” que sobresalía del agua, la acción hidráulica del efecto “eddy” que se formó hizo que el modelo quedara atrapado en este espacio interior del pico. Si cuando el arca “se detuvo” en las “montañas de Ararat” los picos no eran visibles, la única explicación posible era que esta descansó dentro de un grupo de montañas que formaban un valle que iba sobresaliendo gradualmente, que aunque sumergidas, atrajeron al arca mediante la acción del agua hacia esa área cerrada. Este concepto es absolutamente verosímil. Todos sabemos el peligro que representan la resaca y otras corrientes acuáticas causadas por el terreno marino, y cómo afectan la acción del agua en la superficie.

La ubicación del objeto con forma de barco concuerda perfectamente con la descripción: está ubicado a 6.300 pies (1.920 m.) sobre el nivel del mar, en un valle rodeado de montañas por tres lados

“Encontré el Arca de Noé”

En 1984 comenzó una tendencia que continúa hasta el presente: casi todas las personas que Ron llevó al lugar y que VIERON y ENTENDIERON la evidencia, “desfilaron” por Ankara presentándose como los “descubridores” del arca de Noé. Steffins fue el primero que durante un tiempo intentó recaudar dinero para trabajar en el lugar sin mencionar nunca los esfuerzos de Ron. El artista fue el segundo. Los archivos turcos muestran que este dijo a los turcos que él había sido quien había enseñado a Ron y que él se merecía el reconocimiento como el verdadero “descubridor”. Ron, de hecho, no descubrió el lugar; sino que fue la primera persona en dedicar realmente sus esfuerzos en probar que esta es realmente el arca.

Pero sus esfuerzos estaban comenzando a dar resultados: Turquía estaba ahora interesada oficialmente en el lugar. Mientras tanto, los “buscadores del arca” estaban ocupados “buscando” historias que ubicarían un gran lago en la región del objeto con forma de bote, o desenterrando “mitos” de que en la antigüedad los lugareños construyeron un barco gigantesco en la región o una réplica del arca. Es extraño que estas teorías nunca se hayan sabido sino hasta ahora. También se fabricó una historia de que estos eran los restos de una fortaleza antigua construida a los pies de la montaña y rodeada de colinas por tres de sus lados, lo que habría permitido a sus enemigos atacar a sus habitantes desde arriba como a patos sentados en la orilla de un lago. Esta última historia lo que da es risa.

Otros con mejores “credenciales” se conformaron con decir que habían examinado detalladamente el lugar y habían encontrado que se trataba de una formación geológica inusual. Otros dicen que este es solo uno de varios objetos con forma de bote en el área e insisten en que se trata de una formación producto de la obstrucción de un fluido. Sin embargo, en las formaciones causadas por “fluidos obstruidos” la punta siempre señala en dirección del fluido o en el extremo inferior; no al contrario, como en este caso.

Pero para Ron el asunto era este: Si este sitio realmente contenía los restos del arca, Dios ciertamente sería capaz de darlos a conocer. Con esto en mente, Ron estaba en paz. Si el Dios de Abraham, Isaac y Jacob era el Dios verdadero, quien creó el universo y destruyó a la antigua tierra con un diluvio, ciertamente sería capaz de preservar suficiente evidencia para probar lo que quisiera probar. Pero, ¿proveyó evidencia suficiente como para convencer al mundo entero? Incluso quienes vieron a Cristo con sus propios ojos haciendo milagros, lo crucificaron. Algunas personas nunca creerán “aunque alguien se levante de entre los muertos”

La curiosidad de Ron queda satisfecha, ¿y ahora qué?

El propósito original de Ron al venir a Turquía estaba completado. Él no había venido a hacer un gran descubrimiento, sino a satisfacer su curiosidad. Estaba completamente seguro de que estos eran los restos del arca, pero ahora se sentía obligado a quedarse y seguir trabajando en el lugar, a pesar de sus limitaciones financieras. Después de todo, si Dios la había preservado debía ser por algo, y no solo para satisfacer la curiosidad de Ron Wyatt.

Algunos piensan que Ron se ha obsesionado con esto; pues le ha dado tanta importancia al asunto que todo lo demás ha pasado a un segundo plano. Él está convencido de que esta es el arca de Noé, y si no reúne las evidencias para ponerlas a disposición de todos aquellos que creen que la Biblia es un libro lleno de fabulas y mitos, ¿quién lo hará? Su razonamiento es simple: La Biblia es real; y como tal, la única importancia que tenemos como individuos durante nuestra corta vida es lo que hagamos por nuestro Creador que nos dio la vida. Y lo que Dios quiere que hagamos es mucho más sencillo aun: obedecer sus mandamientos y llevar la verdad a otros.

Hay mucha gente dedicada a llevar el evangelio a quienes nunca han tenido la oportunidad de escuchar de él. ¿Pero qué de quienes la han escuchado y la han rechazado porque les han enseñado que lo que dice la Biblia es ficción? ¿Qué de aquellos a quienes se les han enseñado como HECHOS las teorías de los evolucionistas que dominan nuestras vidas en todas las áreas? Vivimos aterrorizados por los peligros que enfrentamos en todo lugar, incluso en nuestras iglesias. Ron ya había tomado una decisión: seguiría trabajando, a como dé lugar. Él estaba claro de que se echaría encima tanto a los “evolucionistas cristianos” como a los evolucionistas tradicionales, pero si tan solo una persona se beneficiaba de sus esfuerzos, valdría la pena.

Incluso algunos de los que afirman liderar la causa del “creacionismo” afirman que la tierra tiene diez mil años de edad, aunque el registro bíblico nos dice que tiene un poco menos de seis mil años. Si no podemos creer TODO lo que nos dice la Biblia, ¿qué creeremos entonces? Estos comentarios pueden sonar duros, y no es nuestra intención serlo. Estamos conscientes de que todos somos lo que somos y creemos lo que creemos por la cultura donde crecimos y por lo que nos han enseñado. La única esperanza para aquellos a quienes se les han enseñado conceptos errados es investigar para descartar lo malo y aceptar lo bueno.

De nuevo Jim Irwin

Después de ver el objeto con forma de barco y de estar presente cuando se realizaron los primeros escaneos con el detector de metales, el coronel Irwin estuvo de acuerdo en que el lugar debía ser investigado en profundidad. Aunque él estaba dedicado a examinar el monte Ararat, siempre estuvo dispuesto a ayudar a Ron si este lo necesitaba. Quiero dejar claro ahora que ya no está entre nosotros, que él nunca dijo que creía que el lugar era el arca, sino que el sitio era “intrigante”; pero que antes de sacar conclusiones, debía ver más evidencias científicas. Él coronel Irwin falleció antes de que Ron pudiera mostrarle las evidencias que había acumulado; pero a diferencia de los demás, nunca intentó sabotear el trabajo de Ron, sino mas bien, ayudarlo.

De esta forma, cuando Jim recibió una llamada de un hombre interesado en buscar el arca en un sitio que no era el monte Ararat, refirió este hombre a Ron. Este hombre llamó a Jim con la idea de buscar el arca en los fluidos de lava al pie del monte Ararat. Él no creía que el arca haya sido capaz de posarse en el monte Ararat y haber sobrevivido una erupción volcánica. Si lo hizo, entonces no debía estar en la montaña. Él quería buscar en los fluidos volcánicos con el relativamente nuevo “radar de interfase sub-superficial”, un sistema de penetración por radar que podía mostrar objetos debajo de la superficie de la tierra. Jim le dio a este hombre el número telefónico de Ron.

De esta forma, David Fasold llamó a Ron. Ron le habló del objeto con forma de barco y de toda la investigación hecha hasta ese momento. David se emocionó mucho y quiso visitar el lugar cuanto antes. Ron también. Cuando le habló a David de los resultados de los análisis realizados con los detectores de metales, David mencionó que él tenía un nuevo tipo de detector capaz de distinguir los tipos de metal debajo de la superficie, algo que sería muy útil en las investigaciones. También le habló del “radar de interfase sub-superficial”, que revelaría los restos debajo de la superficie. David era un ex marino mercante, rescatista marino y buscador de tesoros. Se mantenía al día con las nuevas tecnologías y era exactamente lo que la investigación necesitaba para ese momento. Ahora estaban a punto de embarcarse en una investigación seria, o al menos eso era lo que Ron deseaba.

 

“¿EL ARCA DE NOÉ?

Formación con apariencia de bote es avistada cerca de Ararat